Cocinar con niños pequeños

¡Hola a todas! hoy os traigo un nuevo post de algo que forma parte del día a día de todas las familias: cocinar con niños pequeños. Seguro que todas las que tenéis peques en casa estáis de acuerdo conmigo en que la cocina es algo que atrae muchísimo a los más pequeños de la casa. Ya sabéis que las criaturas aprenden por imitación y que hacer lo mismo que nosotros les motiva muchísimo. 

Además incluirlos en estas rutinas de cocinar y preparar los alimentos es algo que nos ayudará muchísimo a tener una relación sana con la comida. Además su predisposición a probar nuevos productos será mucho más grande ya que la experiencia previa vivida habrá creado una conexión emocional. 

Que las criaturas cocinen de manera real con nosotros no tiene nada que ver con el juego simbólico de la cocinita. Hablamos de cocinar de verdad y de usar utensilios de cocina para niños reales que estén adaptados a su medida. Desde una mirada Montessori proporcionamos todo lo necesario y adaptado al niñ@ para que pueda desarrollar por sí mismo@ una tarea cotidiana que le proporcione autonomía, satisfacción e intencionalidad.

A menudo cuando hablamos de criaturas en la cocina sale el miedo de los adultos a que se puedan hacer daño: cortarse, quemarse o dañarse… Es normal que como familias no queramos que a nuestros pequeñ@s les pase nada malo. Desde un razonamiento lógico, teniendo las medidas de seguridad, estando siempre con ell@s en la cocina y ofreciéndoles herramientas seguras y reales, podemos ir ofreciendoles pequeñas experiencias de riesgo dónde ellos mismos se vayan regulando. Lo más probable es que una criatura que haya experiementado todas estas mini vivencias tenga menos posibilidades de dañarse de mayor que un@ que no las haya vivido jamás.

También es muy importante lo que sentimos y transmitimos nosotr@s como adultos. Si tenemos miedo, miedo será lo que transmitiremos a nuestr@s hij@s, así que es importante antes hacer un trabajo personal previo e ir proponiendo pequeñas tareas en la cocina: cortar frutas que no sean muy duras, hacer una macedonia, empanar carne, hacer una tortilla, preparar un pastel, etc.

Sin duda, invitar a nuestras hijas a formar parte de la elaboración de la comida ha sido un acierto total en nuestra crianza. Os animo a que también abráis las puertas de vuestra cocinas a los vuestros. Os puedo asegurar muchos ratos de complicidad juntos, muchísimos recuerdos y muchos aprendizajes detrás de cada pequeña receta. Y lo peor que os puede pasar es que después os toque limpiar, solo eso, así que no sufráis por eso y disfrutad todo lo que podáis de este verano preparando recetas frescas en familia.

Post patrocinado por Jugaia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.