Mudanzas con niños pequeños

¡Hola a todas! No podía dejar pasar esta etapa que estamos viviendo ahora sin compartiros algunos tips de mudanzas con niños pequeños. Sois muchas las que me habéis escrito diciendo que comparta algunos consejos para preparar vuestras mudanzas. Así que hoy os comparto lo que a nosotros nos ha funcionado y también algunos tips para tener en cuenta cuando nos mudamos con criaturas. 

Consejos para organizarse en una mudanza:

Cuando tienes que empezar a meter toda tu casa en cajas, se te hace un mundo, así que lo mejor es organizarse y empezar con tiempo. y sobre todo ponerse fechas para que no nos pille el toro.

  1. Empieza a empaquetar por habitaciones. Lo ideal es que sean cajas resistentes y no excesivamente grandes. A cada habitación otorga un número, es decir, el 1 para el comedor, el 2 para la cocina, el 3 para la despensa y así con todas las estancias
  2. Cada vez que hagas una caja anota en la caja bien grande (y en todas las caras de la caja) el número de la estancia correspondiente más el número de la caja. Es decir, si estás empaquetando el comedor, en la primera caja anotaras 1.1 en todas sus caras.
  3. Paralelamente, en un papel o ordenador anota la estancia y lo que hay dentro de cada una de las cajas que vas empaquetando. Es decir, en la primera hoja anotarás: 1. COMEDOR y debajo: 1.1 vajilla azul, 1.2 vasos y copas, y así sucesivamente. 
  4. No te pases con el peso de las cajas ¡no llenes una enorme de libros!
  5. Aprovecha para hacer limpieza, todo aquello que hace años que no tocas ¡fuera! Libérate del apego a las cosas
  6. ¡Nada de maletas! Lo mejor para transportar la ropa son bolsas grandes de tela, tipo XXL, bolsas de la compra reutilizables. Ahorrarás mucho espacio y peso. 
  7. Que cada miembro de la familia se prepare una mini bolsa que dejar en su cama cuando llegue con lo imprescindible para pasar 2/3 días (mudas completas, cepillos de dientes, jabón…).
  8. Vaciar una de las habitaciones (o lavabo) por completo e ir llenándola con cajas. De este modo no tendréis la casa repleta de cajas por todos los rincones. Y repetir la misma operación una vez lleguéis al nuevo hogar. Id sacando a medida que necesitéis las cajas, vaciando y colocando. Así se reduce (un poco) el ruido visual de tener todo patas arriba

 

¿Y con los peques?

Una mudanza es un proceso lento y largo (en el mejor de los casos), así que tampoco hace falta que formen parte de cada uno del día porque se les va hacer largo. Ellos viven en el ahora, así que contárselo justo antes de empezar a hacer cajas es un buen plan. Si quieren y les apetece les podemos invitar a que hagan una caja con sus cosas importantes, y que sea también esa misma caja la que coloquen en su sitio el día de llegada al nuevo hogar. Si tenéis a alguien que os pueda echar una mano quedándose con ellos los días más heavies, y que puedan llegar al nuevo hogar cuando esté todo «un poco» asentado, también ayudará. Así que mi consejo es que prioricéis su habitación, con elementos que ya tenían en el antiguo hogar, para ayudarlos en esos primeros días de adaptación. 

Y sobre todo, dosis de paciencia en toneladas. Y os escribo esto después de un día heavy de sostener mil y una emociones. Una mudanza es una vivencia muy pesada a nivel físico para los adultos, que nos conlleva un cansancio extra. Además con el añadido de los mil trámites y gestiones, seguir con el día a día del trabajo y las tareas del hogar, (se tiene que seguir poniendo lavadoras, yendo a la compra, cocinando…). Y todo esto nos resta mucha paciencia que después, sin quererlo, lo pagan ellos. 

De todo esto se empapan las criaturas, y es que, aunque está muy extendido e interiorizado «que los niños no se enteran de nada», la verdad es que perciben cualquier cambio en nosotros. Y no solo eso, si no que además les cambiamos totalmente sus referencias, sus estructuras, sus rutinas, sus hábitos… todo. Para una criatura es cambiarle completamente su mundo. Así que van a exigir muchísimo más de su otro e único referente que les queda: nosotros.

Van a volver a hacer pasos hacia atrás, van a aparecer rabietas a diferentes niveles según las edades que tengan, se van a mostrar más sensibles, irritables… es definitiva, van a pasar por una adaptación con todo lo que eso conlleva: aceptar la nueva situación, tener días de subidón por la novedad, después bajadas de no querer aquellos cambios… 

Y lo único que podemos hacer nosotros (¡que no es poco ni fácil!), es repetirnos todo lo anterior para saber el por qué de sus actitudes, acompañarlos y repetirnos como un mantra, que es forma parte del proceso, y que el tiempo, poco a poco pondrá todo en su lugar. 

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