Vivir un postparto con tres hijos

¡Hola a todas! Por fin, he podido ir sacando huequines para haceros este post que tanto me apetecía: mi postparto con tres hijos.

Sabéis que siempre me ha gustado escribir cuando ha pasado la «cuarentena» sobre cada uno de mis postparto: el primero en el que me estrené como madre, y un segundo que nada tuvo que ver. 

Bien, este tampoco iba a quedarse atrás, y es por ello que quería que tuviera un huequito en mi espacio virtual. Cada vez más contenido se va compartiendo en Ig pero es cierto que hay cosas que necesitan más espacio y caracteres para ser explicados. 

Este tercer postparto ha seguido un poco la linea del que fue con Julieta. Ha sido mucho más intenso pero también se ha hecho como muy corto. Es decir, ahora estamos empezando la octava semana de vida de Món, (y aunque lo diré muy flojito) parece que siempre ha estado aquí: es decir, ya nos hemos acostumbrado. 

Cuando nació todas las piezas de nuestra familia salieron disparadas por los aires: todas las rutinas, todo lo que estábamos acostumbrados a hacer, las dinámicas, todo. También es verdad que las últimas semanas la tensión en casa se palpaba: yo estaba súper cansada y las niñas notaban que algo estaba a punto de cambiar y se mostraban mucho más irritables. Llegó un punto en el que todos necesitábamos que Món llegara ya para empezar a poner las piezas sobre su sitio. No sé si me explico…

Evidentemente los primeros días fueron de una intensidad bestial. Para mi, hasta que hormonalmente no me estabilizo, sufro muchísimo a nivel emocional: por la situación, por el bebé, por las hermanas… Además ya sabéis que volví a tener muchos problemas para instaurar la lactancia y eso no ayuda para nada. Si además de todo este vaivén de hormonas también tienes dolor en el pecho y un bebé que no coge peso, las lloreras y la angustia están aseguradas. 

Sin duda las primeras semanas son de una supervivencia absoluta: minimizar los riesgos, las situaciones que sabes que pueden llevar a rabietas y simplificarte la vida al máximo. «divide y vencerás» fue nuestro mantra en el segundo postparto y en este también. Que las niñas estén viendo toooodo el día al bebé, o a la madre dando teta no es bueno. Así que Ramon se iba con las mayores al parque, a dar una vuelta, a comprar… (tampoco es que ahora en esta época hayan muchos planes) y yo me quedaba en casa con el bebé.

Y así, van pasando las semanas… Y como os he dicho arriba se llega a un estado de «normalización» mucho antes que con el primero y con el segundo. Las rutinas ya están hechas, los hermanos «te obligan» a ello, y de algún modo tu ya estás acostumbrado a que todas las horas de tu día sean de cuidar, cuidar y cuidar. Además, viviendo en pandemia como estamos ahora ya teníamos integrado no tener planes, así que creo que es algo que «ayuda». Quien no se consuela es porque no quiere verdad? Como os he dicho muchas veces, ponerle humor a estas situaciones es clave. 

Pero sí, hemos vivido momentos muy estresantes: de los tres llorando, los tres necesitando cosas distintas, de vernos a Ramon y a mi con los tres en brazos, de mirarnos y de decirnos con la mirada «qué c*** hemos hecho con nuestras vidas». Pero son momentos, o dos días malos que lo ves todo gris. Desforgarte con las amigas aunque sea por WhatsApp, abrazarte fuerte con tu pareja antes de separaros para hacer frente a la noche, hablarlo mucho, reíros, e ir repitiéndote que todo lo que vives es normal y que el tiempo irá haciendo que cada vez tengamos más momentos agradables que angustiosos. 

Como os he dicho en otras ocasiones: la edad de los hermanos influye muchísimo. Esta nueva llegada ha pillado muy distinto a Valentina. Con cinco años y viviéndolo por segunda vez ha sido muy positivo. Sin duda ella está mucho mejor ahora que antes de dar a luz. Evidentemente que tiene sus cosas, y pasa por todo lo que tiene que pasar una criatura de 5 años, pero sin duda, la capacidad de entender lo que pasa, y sus necesidades, para nada chocan con las de un recién nacido. Es decir, para ella, Món no es un rival. Puede cogerlo, puede calmarlo, puedo cambiarle el pañal… 

La mediana es la que «más sufre» la llegada del hermano, para mí, no por el hecho de ser la mediana, si por la edad que tiene, y como os decía: porque comparten más necesidades con el bebé: brazos, consuelo, sueño, etc. Ofrecerlos tiempo en exclusividad a cada uno es clave. Ahora mismo, ese tiempo se traduce en pocos minutos, pero si son de presencia y amor sincero son suficientes: un cuento, un masaje, un ir a comprar juntas, un cocinar juntos, lo que sea… pero que el hij@ se sienta querido, observado, mimado y tratado en exclusiva

Nosotros tampoco hemos sido los mismos: una tercera ma/paternidad te pilla con más experiencia, con más mano para tratar según que situaciones, con más calma sabiendo que esto es pasajero… y sin duda son pilares que ayudan a asentar la situación. La intensidad de lo que vives aumenta, pero tu capacidad para afrontarlo también.

Me escribís preguntando que os encantaría tener 3 pero que os da miedo. Me preguntáis si es cansado: y sí, un sí rotundo. Es muy cansado, sacas fuerzas de dónde no sabes porque tampoco tienes otra opción. Duermes poco, no puedes parar en todo el día (y si además eres autónoma ni te cuento). Durante las primeras semanas deseé trabajar en régimen general y poder olvidarme de absolutamente todo durante 16 semanas. 

Me preguntáis cómo lo hago cuando me reclaman los tres: y básicamente sobrevivo, voy esquivando obstáculos a medida que llegan. A menudo estoy contando cuentos con uno en la teta, otra en un lado y la otra haciéndome una demostración de circo sin parar de decir: » ¡¡¡mira mama, mira, mira, mira mama!!!» Y todo esto mientras el buen padre intenta hacer la cena, lavar los platos, mantener un poco el orden, hacer alguna de las 3.000 lavadoras pendientes, poner la mesa y ordenar un poco el caos que se va sembrando cada dos por tres en casa. Sí, es agotador pero se puede

Me preguntáis mucho si la pareja se resiente. Y por supuesto, son situaciones que ponen a prueba a una pareja: mucho más trabajo, más curas y sostener, menos tiempo (si quedaba) para uno mismo, más sueño… vamos todos los ingredientes para unas buenas broncas 😉 Así que para mi es clave que los dos miembros de la pareja estén de acuerdo en convertirse en familia numerosa porque si no creo que puede llevar a situaciones más complejas. Si los dos siempre os habéis imaginado con tres, si siempre habéis soñado con ser una familia numerosa, si os entendéis y organizáis bien con los hijos ¡a por ello! Será duro y habrá momentos de querer darle al rewind sin parar, pero os puedo asegurar que habrá muchos más de querer darle al pause. ¡Al menos por ahora! Sé que cuando el peque empiece a moverse por si solo las pasaremos canutas, pero también la mediana será más mayor.

Sin duda creo que cada época tiene lo suyo: ahora la mediana es muy peque, pero el bebé duerme mucho y nos da margen para poder atenderlas más. Después el peque nos demandará más pero las mayores ya estarán más «acostumbradas»… No creo que haya una época perfecta o un momento en el que «ya haya pasado todo y se vuelva a la normalidad». La maternidad te enseña a que ya nada vuelve a ser igual, que no controlas nada y que improvisar el día a día es tu nueva forma de vida.

Para todos ha sido un cambio muy bestia, y todos lo hemos (y estamos) sufriendo a nuestra manera y a nuestro nivel, pero estoy segurísima de que era algo que todos deseábamos y que tenía que ser así. Siempre nos imaginamos siendo padres de tres, siempre nos embobábamos viendo familias numerosas, y aunque el cansancio hace mella en nosotros (y en mi piel) está siendo una experiencia preciosa y enriquecedora. 

Ya os iré contando cómo avanza nuestra aventura, un camino de rosas, con sus espinas incluidas 😉

Gracias Annie de La Paz por capturar estos momentos. Fue una mini sesión que hicimos en casa que capturó el postparto tal cual: con sus enfados, con sus riñas pero también con la fascinación de una nueva vida en nuestras manos. 

¡Gracias por escogernos Món, no sabes la familia que te ha tocado!

5 Comentarios

  1. Iratxe marzo 16, 2021 - 10:44 am

    Gracias Esther por este post!! Estamos a dos semanas de ser familia numerosa, y como bien dices en nuestra casa tambien esta el ambiente «cargadito». Tenemos ganas de que llegue Oinatz y emoezar a colocar las piezas de nuestro pizzle en su sitio como has explicado. Gracias por tus palabras…

  2. María José. marzo 16, 2021 - 11:52 am

    Nosotros estamos a 10 días (si no menos) de recibir a nuestro tercer hijo y la verdad que, aunque sé que va a ser agotador, mantengo la esperanza. La segunda llegó cuando el mayor tenía 20 meses y fue una auténtica locura. Ahora tienen 5 y 3 y medio y son mucho más autónomos, no llevan pañal, comen solos….en fin, no creo que vaya a ser fácil (el tema de no dormir por la noche es durísimo) pero creo que la prueba de fuego fue atender a dos bebes aún muy bebes. Muchísimas gracias por compartir tus experiencias, siempre nos ayudan.

  3. Laia marzo 16, 2021 - 9:51 pm

    Gracias por ponerle palabras a lo que estamos justamente viviendo en casa, vamos 2 semanas por delante y ciertamnete para nosotros lo que mas esta costando ahora es con la mediana, por la edad como dices (2años tambien). Pero poco a poco y sabiendo que luego estaremos en otra etapa (quien sabe cual) se afronta mejor.

  4. Lydia marzo 16, 2021 - 10:32 pm

    Hola! Las primeras semanas siempre son las más complicadas, como dices la experiencia ayuda mucho, y la edad de los mayores influye también. Cuando llegó mi tercera ellos eran más mayores y como dices, no lo consideran rival. Espero que os hagáis a la nueva situación, nosotros ya llevamos 2 años siendo familia numerosa, y estamos muy contentos, muy contentos. Un abrazo!

  5. Jenny marzo 16, 2021 - 10:52 pm

    Gràcies per compartir Esther, portem un camí força paral•lel de maternitats i m’he anat sentint molt identificada. Ara, embarassada per tercera vegada em veig molt pensant en el postpart… Quin momentazo ?❤️
    P.D. les meves lactàncies també han començat difícils, tremolo pensant en la tercera ?
    Una abraçada!

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