La adaptación escolar

¡Hola a todas! 

¿Cómo ha empezado la semana? ¿Sois de las afortunadas con el lunes festivo o os ha tocado trabajar? Por aquí hemos empezado una semana más, de escoleta, de trabajo y de poner todo a punto. Hoy tenía pendiente subiros este post que me habéis pedido mucho sobre la “adaptación escolar“. Durante estas semanas han sido muchos los mensajes y mails que he recibido preguntando qué opinaba sobre este proceso de entrada en la escuela, o incluso algunas contándome la experiencia un poco agridulce y que os hacia cuestionaros si estabais haciendo bien. 

Es un tema delicado, y está claro que además de que cada familia tenga su opinión, por desgracia también influyen (y mucho) factores externos que a veces nos hacen tomar una decisión u otra. Factores como la ridiculez de permisos de pa/maternidad, la poca conciliación entre el trabajo y la escuela, la no flexibilidad para poder cubrir esta etapa que, tenemos que ser conscientes, es muy importante para nuestros hijos. Es verdad que en Septiembre se habla mucho de la adaptación escolar, pero es algo que nos encontramos a lo largo de todo el año, así que espero que este post os pueda servir en otras ocasiones. 

Antes de nada también quiero dejar claro que esta es mi opinión, la que me he creado después de años trabajando en las aulas y sobre todo después de haber sido madre y haber vivido la adaptación de Valentina. No quiero con ello decir que tenga la verdad absoluta y que lo que hagan el resto esté mal. Son sin más, otras posibilidades que quizás no nos planteamos porque siempre se ha hecho de otro modo. 

Una de las razones por las que decidimos empezar un negocio desde casa fue, precisamente, para poder cubrir situaciones como estas: la adaptación escolar. Conozco muy pocas empresas, por no decir ninguna que faciliten una flexibilidad horaria para que alguno de los padres pueda acompañar de manera prolongada a su hijo en esta etapa. Es verdad que hay veces que no son los padres quienes la hacen (por motivos laborales) si no que son los abuelos u otra figura de referencia. En nuestro caso eso era imposible, así que había que buscar otras alternativas.

Al final, lo que yo entiendo por adaptación escolar es acompañar a nuestro hijo en el proceso de conocer y familiarizarse en un espacio extraño, con adultos y niñ@s que no conoce y con unas rutinas y ritmos muy distintos a los que ha llevado hasta el momento. Dentro de la adaptación digamos que hay varias fases (como en todo proceso) y que para mi, es importante que todos los niños pasen por ellas. Habrá algunos que pasaran las fases muy rápido y otros que necesitarán más tiempo. Igual que para caminar, hablar, dejar el pañal, etc. Hay bebés que gatean a los 6 meses, a los 7 se levantan y a los 9 ya están andando; otros que gatean hasta los 16 meses y directamente corren; cada uno a su ritmo, pero todos pasan por las mismas fases madurativas. 

En el caso de la adaptación escolar pasa algo parecido. Primero conocemos el espacio juntos, lo que hay allí, las personas que están, las rutinas que se establecen… Es importante que nuestro hijo vea nuestra complicidad y seguridad con la personas que van a acompañarlo (maestra, guía, profesora, educadora…) que sepan que nosotros lo validamos, que estamos seguros y confiados con aquella persona. Poco a poco nuestra actitud dentro del aula tiene que ir siendo más la de un “mueble”. Para que nos entendamos: nosotros estamos presentes pero actuamos poco, nos movemos poco, dejamos que ya empiecen a ser las maestras las que lidien o solucionen con las peticiones que nos hagan. Por ejemplo, si necesitan coger algo que no está a su alcance, o hay diferencias con algún compañero, o quieren cambiar de espacio… dejamos que sean sus nuevas figuras de referencia las que los ayuden. Y siempre reforzamos asintiendo esa acción y recordándole que nosotros le esperamos allí, siempre sentados en el suelo en el mismo lugar. 

La presencia en un periodo de adaptación es muy importante. Estar en el suelo, a su altura, en una postura relajada, atentos a lo que sucede, sin intervenir, sin juzgar, solo ESTAR. En este momento hay el siguiente paso que es el importante: el que nosotros nos vamos y ellos se quedan. En este punto es vital hablarlo antes con las maestras, ver qué opinión tienen ellas, cuándo es el mejor momento (quizás cuando están comiendo algo de fruta a media mañana, quizás cuando están haciendo la rutina de los buenos días, cantando canciones…) siempre buscando aquel momento en que el niñ@ se encuentra a gusto y está tranquilo. Es muy importante siempre, siempre, siempre despedirse. Siempre. Quizás creemos que es mejor para el, para no hacerle sufrir; pero la reacción que queremos evitar la va a tener igual cuando se gire y vea que ya no estamos. Y además, no va a entender dónde nos hemos ido, por dónde, ni por qué… y va a vivir una situación de angustia. Además, eso nos puede hacer que desconfíe en los siguientes días. Que piense que en cualquier momento nos podemos esfumar, y que toda la separación que habíamos conseguido en otros momentos, se convierta en un niñ@ que ya no quiere separarse por si a caso se despisto y su madre se va. Poquito a poco, los ratos que salimos del aula van siendo más largos: primero 30 minutos, después 1 hora, 2, 3… y así hasta que veamos que está completamente adaptado. 

¿Y qué pasa si eso no sucede? ¿Qué pasa si aún habiendo hecho toda esta adaptación mi hijo siempre llora cuando me voy? A ver, si la adaptación se ha hecho correctamente y respetando sus tiempos, no es lo normal. Y siempre hay que ver si es un llanto desconsolado y de angustia o si realmente es su manera de decirnos que le gustaría que nos quedásemos en el espacio pero después está tranquilo y a gusto en él. Es muy difícil crear una norma estándar para todos porque no es lo mismo 4 meses que 9, ni 1 año que 2 y medio. Por ello es importante hablar siempre del proceso en cuestión de nuestro hijo con los profesionales del centro en el que estará y acordar un plan conjunto. Y si, hay veces que sucede, y hay niños que no se adaptan y sufren durante algunos meses. Pasa poco, pero pasa. 

¿Y cómo fue con Valentina?

Pues bien, Valentina ha estado yendo conmigo a la escoleta durante estos dos años. Cada mañana íbamos y estábamos allí unas 2-3 horas. El primer año básicamente jugábamos las dos juntas. Prácticamente no tenía interacción con otros compañeros más que el mero hecho de compartir un espacio. El segundo año la cosa poco a poco iba cambiando, ella se separaba más, aunque siempre siempre me buscaba y necesitaba saber dónde estaba. Además, es una niña muy sensible y cuando las necesidades básicas no estaban cubiertas (sueño y hambre) estaba muy alterada. En enero de este año, es decir, cuando Valentina tenía 2 años yo empecé a quedarme en un espacio donde habían niños más pequeños; y por lo tanto juguetes, actividades y propuestas pensadas para niños más pequeños y que a ella no le “interesaban” tanto. A ella lo que le gustaba era estar en el otro espacio, donde había materiales de movimiento, niñ@s de su edad y propuestas que le atraían. En este momento a ella sí que le apetecía interactuar más con iguales.

Ella me pedía que bajara pero yo le decía que me quedaba allí, que si quería quedarse podía o que si no podía bajar y que cuando quisiera verme me encontraría allí. Y así pasamos de enero a mayo prácticamente que ella iba subiendo y bajando, de un espacio a otro. Pero cada vez, subía menos veces, cada vez los ratos abajo se iban haciendo más largos, hasta que hubo días que prácticamente estaba siempre abajo. Y fue en mayo cuando yo le propuse que me iba a trabajar/comprar/hacer lo que fuera y que después volvía. Siempre le marcaba cuando volvía: cuando se estuvieran lavando las manos, contando un cuento, o comiendo un yogur. Yo calculaba qué estarían haciendo a la hora que yo volvía y de este modo como funcionan por rutinas ella podía estructurarse temporalmente cuándo iba a regresar. 

No hubo llantos, no hubo angustia, nada. Evidentemente ha habido días malos. Cuando ella ha estado un poco resfriada, cuando no ha dormido bien, cuando ha pasado por períodos más sensibles… pero eso es algo que vivimos todos ya sea en la escuela o en casa. Para mi lo importante es que no viviera angustiada la separación o el estar en un sitio que no conocía sin saber cómo ni cuándo ni por qué. El horario que siempre ha hecho es de 9 a 13h. Contando que yo siempre estoy un rato allí antes y después. Hay días que me voy a las 9 en punto y otros que me voy a las 9 y media. 

Ahora en Septiembre hemos vuelto a tener que hacer una mini adaptación. Evidentemente mucho más rápida que la inicial, pero no hemos empezado de 9 a 13h full time. Ella tenía muchas ganas de volver a la escoleta, pero también estamos viviendo (y lo que nos espera) una etapa complicada, con lo que se nos juntan las emociones de que “mi madre cada vez tiene la barriga más grande, algo va a pasar y no sé lo que es”, tiene una época de querer estar mucho conmigo, y la separación le cuesta. Y estamos seguros que una vez nazca Julieta también se va a ver alterado, así tenemos presente que quizás pasamos un primer trimestre movidito.

Llevamos 3 semanas y de momento no ha hecho ningún día entero. Hoy lunes por ejemplo le ha costado separarse, no ha dormido bien, viene del fin de semana, y como a todos, ¡los lunes nos cuestan! ¿Quién pudiera hacer alguna rabieta antes de entrar al trabajo verdad?

Realmente si nos paramos a pensar, son muy pequeños para el proceso que “les hacemos” vivir. En muchísimos países la escolarización como aquí la entendemos no empieza hasta los 6 años. Hasta entonces conviven entre espacios compartidos con familias o en casa. Con 6 años tienen una capacidad de entender muchísimas más cosas: que volverás a buscarlos, qué van a hacer allí, tienen capacidad para expresar lo que hacen, lo que les gusta, lo que no, pueden negociar y llegar a tratos… Un niño de 1 año todavía no sabe como funciona el mundo y su única seguridad son sus padres. Yo he notado un cambio de interés muy grande en Valentina a partir de los 2-2,5 y medio; y es por ello que creo que es la edad idónea de empezar a compartir espacios separados de los padres por unas horas. La mañana de 9 a 13 es una franja horaria en la que ellos están frescos, contentos, activos, despiertos, con las necesidades básicas cubiertas y para mi son las hora óptimas para que un niño de primera infancia pase en un centro educativo. 

Evidentemente todo lo que he expuesto es totalmente incompatible con la mayoría de lugares de trabajo. En estos espacios convivimos familias en las que una figura no trabaja fuera de casa, o es autónomo o trabaja por las noches, o los fines de semana, o sencillamente han hecho las mil y una para conseguir ofrecer lo que para ellos su hij@ necesita. 

¿Y si aunque creamos que ésto es lo mejor no se lo podemos dar? Pues es una p**** porque vivimos en un país en el que se tiene muy poco en cuenta las necesidades de los niños, pero todo en esta vida se puede superar acompañándolo con amor, siendo conscientes de que lo pasa, de lo que se vive, poniendo palabras a ello e intentando compensar y cubrir todo aquello que durante nuestra jornada laboral no podemos. No es cuestión de fustigarse, una vez se ha tomado una decisión y sabemos que no podemos cambiarla hay que mirar de qué manera podemos vivirla todos mejor. Vivir en los “y sis…” nos dolerá mucho, y eso es algo que las madres hacemos con demasiada frecuencia. Pero si que consideraba oportuno transmitir este mensaje, porque quizás no podemos dedicar 2 años a nuestros hijos, pero si que podemos hacer pequeños cambios desde abajo, en nuestra escuela, pidiendo más presencia de los padres, haciendo que las puertas estén más abiertas, más tiempo, que los horarios sean más flexibles y así poquito a poco conseguiremos grandes cambios. Los padres tenemos mucho poder en este proceso, los maestros hay veces que en los claustros están de manos atadas, así que desde aquí os digo que si veis cosas en vuestra escuela que podrían cambiar, que lo pidáis. Es vuestro hijo el que pasa allí las horas, que la escuela es de todos y para todos y que llevamos muuuuuchos años con un sistema que está más que demostrado que no funciona, así que ¿por qué no probar algo distinto? Quién sabe, quizás nos sorprenda…

29 Comentarios

  1. Danae septiembre 24, 2018 at 12:49 pm

    Hola Ester! Nosaltres hem viscut l’inicia d’una adaptació a una escola que no ens ha acabat d’agradar i finalment ens hem fet enrere per varis motius… L’adaptació així poc a poc és molt bona idea però com tu dius és quasi impossible si necessites les hores per treballar.
    La meva pregunta és , quin és el paper de les educadores durant l’adaptació en els casos “habituals” que s’adapten en 1-2 setmanes? Què haurien de fer amb els petits que no paren de plorar?

    1. estoreta septiembre 24, 2018 at 1:54 pm

      Hola Danae!
      Com deia per aquí dalt, es súper important veure quan hi ha alguna cosa que no ens quadra i rectificar, canviar el més aviat possible. En quan al paper de les educadores, com sempre h iha vegades que els factors externs (com les ratios) no ajuden a que aquesta adaptació es faci de manera calmada i tranquila; pero sens dubte jo el que busco en l’acompanyament de la meva filla es que la mirada sigui respectuosa y amorosa, que posin paraules a allò que passa i sent, que l’acompanyint en els moments dificils, molt d’amor sobretot.

  2. Mickelly septiembre 24, 2018 at 1:11 pm

    Vivo en Alemania y me equivoqué con la propuesta que elegí para mi hija. Un mes después he tenido que rectificar y volver a casa con ella. Afortunadamente puedo hacerlo, sin embargo me encantaría encontrar un espacio en el que podamos ir juntas durante este curso. Gracias por compartir lo vivido. Saludos

    1. estoreta septiembre 24, 2018 at 1:52 pm

      Hola Mickelly! Si, yo creo que a veces tirar marcha atrás es todo un acierto. A veces nos da miedo por si confundimos a los niños, pero poniendo palabras y acompañando todo se supera, aunque a veces no es fácil. La separación no la vivimos todos igual, ni grandes ni pequeños. Espero que encontréis pronto un lugar que cubra todas vuestras necesidades. Mucha suerte!

  3. Pilar septiembre 24, 2018 at 1:34 pm

    Hola Esther!
    Yo vivo en Alemania y ahora mismo estamos en periodo de adaptación en su Kindergarten. Hoy es el primer día que me he ido a casa después de llevarle. Aquí la adaptación es obligatoria y el padre o madre tienen que hacerla. Nosotros estamos encantados porque hasta ahora (acaba de cumplir 3 años) ha estado conmigo en casa y ahora en el Kindergarten está muy contento. La escolarización se da a los 6 años. Y por ahora está respondiendo muy bien al espacio y a las educadoras. Por cierto, a mi tb me toca dar a luz a finales de Octubre ¡así que me siento muy identificada con tus posts últimamente!
    Un saludo desde Hannover

    1. estoreta septiembre 24, 2018 at 1:51 pm

      Hola Pilar! Cómo me gusta leer experiencias de otros sitios, la verdad es que es súper rico! Me alegro que para vosotros esté siendo una bonita etapa. Ojalá todos pudieramos vivir estos procesos así, de manera tan natural. Gracias por compartir tu experencia y suerte, que ya no nos queda nada!!

  4. Olivia septiembre 24, 2018 at 2:37 pm

    En nuestra escuela no hay opción a quedarte en el aula con él. Tiene 2 años y nunca había ido a una escuela, siempre en casa con padres o abuelos. Fue yendo 1 hora y poco a poco ampliando hasta el horario completo. Al principio lloraba desconsolado, me miraba como nunca lo había hecho, con auténtica cara de “me estás abandonando”. Sigue llorando cuando le dejo, pero no de la misma forma que los primeros días. Lo que realmente me preocupa son las recogidas, o llora en cuanto me ve o se queda parado, en mitad del aula y no viene a mí, me mira fijamente pero no viene. Tengo que ser yo la que entre y le coja en brazos. Me preocupa mucho que no se esté adaptando, aunque luego la profesora me dice que está muy bien.

  5. Paula septiembre 24, 2018 at 2:45 pm

    Hola!! en septiembre mi hija de 19 meses empezó la escuela infantil y aunque sí que hemos hecho periodo de adaptación, no ha sido como yo esperaba…yo me cogí 3 semanas de vacaciones para poder hacerlo, para poder llevarla y recogerla los primeros días y quedamos allí los primeros ratos…y la verdad es que al estar dentro de la clase sí que observé que mi hija estaba bien, actuaba con bastante normalidad, porque como tu bien dices…al girarse yo estaba allí; el problema que vi fue para los nenes que sus padres no pudieron estar…esos nenes se acercaban a los papis que estábamos, te pedían brazito (y por supuesto, yo los cogía) y lloraban bastante…supongo que no entienden porqué unos nenes sí tienen allí a sus padres y ellos no! A mi esto, la verdad, me generaba mucha angustia, porque me sentía que ayudaba a mi hija pero perjudicaba a otros niños…creo que sería mucho mejor esta etapa, si todos los padres estuviéramos. ¿Qué opinas de este asunto?
    Me hubiera encantado alargar el periodo de adaptación e incluso poder acompañar más a mi hija, en un espacio como el que tu comentas…pero bueno, las circunstancias mandan, ya sabes.
    Seguimos adaptándonos las 2, para mi está siendo muy complicado…porque las despedidas cuestan y mucho.
    Gracias por compartir tu visión.

    1. Sandra septiembre 25, 2018 at 9:10 pm

      Hola Paula! A mi tambien me preocupaba este tema, pero el hecho de que haya otros adultos en el aula, a la larga, acaban siendo tambien un referente para los otros niños y niñas. Cuando una madre o un padre está en el ambiente, no está exclusivamente con su hija o hijo, está con el grupo.
      Cuanto más adultos, más manos, mas ojos y más acompañamiento.

      1. Paula septiembre 26, 2018 at 9:29 am

        Gracias por tu comentario! La verdad es que sí…los primeros días son complicados para todos, incluidas las maestras…y los padres que estábamos intentábamos “ayudar” para que todos los niños estuvieran más tranquilos.
        Un saludo, Sandra

  6. Bombolles_dart septiembre 24, 2018 at 3:54 pm

    Què opiniones más valiosas para los padres/madres y para los profesores, que como dices a veces tenemos manos y pies atados en el claustro. Muchas veces la voluntad lo es todo, la mayoría de veces nosotras somos las que convencemos a las familias que nos ayuden y “protesten” para mejorar el clima de una aula o del colegio entero, a horarios de adaptación se refiere. O para conseguir materiales nas adecuados para cada edad. Si seguimos haciendo tribu, conseguiremos cosas necesarias y preciosas. Gracias Ester! Besos, abrazos y ánimos en tu recta final de embarazo y adaptación de Valentina…

  7. Laia septiembre 24, 2018 at 6:07 pm

    Comparteixo la teva opinió i la teva mirada cap als infants! Tant de bo li arribi el teu post a molta gent! Penso que cal un canvi de mirada cap a les adaptacions, i donar-li la importància que té. Com a mestra, estic cansada de sentir “és petita i no s’entera si hi sóc o no”, o el típic “feu una adaptació massa llarga…” en fi, s’hauria de fer un canvi de mirada però a tots els nivells, la poca conciliació familiar i laboral acaben portant a desvaloritzar els procesos d’adaptació ben fets.
    Jo ja li començo a donar voltes de com ho podrem fer quan a la meva filla li arribi el moment, que per cert, estem embarassades del mateix temps.
    Una abraçada! I gràcies pels teus posts 🙂

  8. Sara septiembre 24, 2018 at 7:24 pm

    Desde el respeto me gustaría decirte q se escribe “hubo días” y no hubieron . No es la primera vez q utilizas esa forma verbal y me duele a la vista.
    Gracias

    1. estoreta septiembre 24, 2018 at 8:37 pm

      Mil gracias Sara! Ahora corrijo! 😉

    2. Beatriz septiembre 26, 2018 at 3:16 pm

      Yo también se lo he leído varias veces, creo que es por el catalán, porque muchos catalanes lo dicen mal.

  9. Sara septiembre 24, 2018 at 9:09 pm

    A mi em sap greu que a l’escoleta de la meva filla diguin que la adaptació al ritme de cada nen és important però a l’hora de la Veritat, nosaltres ens podíem organitzar per quedar-nos el pare, els avis o jo, i no deixar-la de primeres fins les 15,30h, i semblava que molestaven, ens deien que la resta de nens es des coloquen quan veuen un pare a l’aula… I per això no puc acompanyar a la meva filla? La deixàvem una estona i dèiem de recollir-la abans i ens miraven raro… No sé crec que està de moda tot això que expliques, hi ha escoles bressol que s’apunten a aquesta filosofia però la aplicació real és una altre… Per no dir lo caòtic de les primeres setmanes, com s’ha de crear aquest vincle si les educadores no donen abast amb tants nena plorant des consolats? Si no tenen una estona per compartir amb la teva filla… Hi ha molt per fer encara!

    1. estoreta septiembre 25, 2018 at 9:16 am

      Hola Sara!
      Doncs si, la veritat és que és una pena que us “venguin” una cosa i després la realitat sigui una altra. No es tracta de modes, si no de canvis en la millora educativa. Per això mateix dic que els pares tenim un Paper molt important i que si a vosaltres us ha Passat això, jo no dubtaria en demanar hora amb la cap d’estudis o directora per tal de veure que está passant.

  10. Pili septiembre 24, 2018 at 9:27 pm

    Me ha encantado el post!ojalá la ley de concilación familiar cambiara!!
    Nosotros tenemos la suerte que M se qued acon lo abuelos y yo a las 5 y poco ya estoy con él porque también soy maestra!! El año que viene que hará P2 en la escoleta si queremos que vaya!! Y a ver como va la adaptación!

  11. Elena septiembre 24, 2018 at 10:55 pm

    Hola!
    Nosaltres també estem fent “l’adaptació”, tinc un nen de 17 mesos i ens hem passat tot aquest temps junts.
    Jo estic amb ell tot el mati a la llar i marxo uns 30 min, tot bé, em busca, però segueix fent la seva. Espero poder estar tot el temps que necessitem els dos amb “l’adaptació”, encara que crec que les educadores em possaran un final en algun moment.
    És molt trist estar allà i que altres nens on els pares no poden fer l’adaptació es tirin als teus braços. Tots hauriem de poder fer l’adaptació! Nens i pares nous, i nens i pares que ja repeteixen d’altres anys.
    Gràcies per les teves paraules!

  12. Lisset septiembre 24, 2018 at 11:45 pm

    Hola Esther!
    El cambio q han hecho uds los padres… q cambios han sido? Puedes detallar un poco… quiero ver la luz con respecto a mi peque en su escuela
    Gracia s

    1. estoreta septiembre 25, 2018 at 9:14 am

      Hola Lisset, a qué tipo de cambios te refieres? No te acabo de entender? En qué ámbito?

  13. Ruth lozano septiembre 25, 2018 at 8:36 am

    Tanto con mi hija de cinco cómo con la de tres que acaba de empezar P3 la adaptación duró dos días, el primero de mañanas y el segundo de tardes.
    Me siento afortunada porque mis hijas no han ido a la guardería, las dos han estado en casa conmigo o con la abuela y la verdad es que empezaron la etapa escolar con muchas ganas y desde el primer día me dieron un beso y allí se quedaron jugando, no ha hecho falta proceso de adaptación. Por eso me cuesta un poco entender la situación, de que haga falta un mes, dos o más, y es fácil caer en el error de pensar que es porque les he dado más autonomía o educado así, pero sé que no, que va en el niño, en sus necesidades. veo otros niños que lloran desconsolados y se me rompe el corazón, no sé cómo lo llevaría yo…

  14. Alejandra septiembre 25, 2018 at 8:41 am

    Hola Esther! Como siempre me ha gustado mucho tu post y tu manera de hacer las cosas, poco a poco y respetando ritmos. Cosa muy dificil en este país. Mi experiencia este año de p4, ha sido qie de repente ya son demasiado mayores para que entremos con ellos al aula….ni para despedirnos con calma y poder ver su nuevo espacio…asi que en fin….aun hay muchas cosas que cambiar y debemos hacerlo. Aunque tampoco lo podremos hacer si algunos padres opinan que para que tanta adaptacion….que tenemos a los niñs muy contemplados…”que antes no se hacia asi y nadie se ha muerto”palabras que me duelen los oidos cada vez que alguien las pronuncia. Gracias por dar visibilidad a otras maneras de hacer las cosas !

    1. estoreta septiembre 25, 2018 at 9:13 am

      Hola Alejandra! Pues si, tienes toda la razón, porque aunque ya estén adaptados, pienso que las aulas y las escuelas tendrían que ser espacios más abiertos para los padres en los que como bien dices puedas acompañar y estar con tu hijo un ratito tanto en las entradas como en las salidas. Seguiremos trabajando en ello!

  15. Laura septiembre 25, 2018 at 12:37 pm

    Hola Esther,

    Jo volia compartir les meves dues experiències en adaptació de la meva filla de 3 anys. A la llar d’infants va poder fer veritable adaptació gràcies a les àvies, i la veritat és que va ser un èxit. Va ser llarg, però es va anar habituant mica en mica a la dinàmica i a l’espai, les mestres, i al final fins i tot va ser capaç d’anar de colònies i genial!
    A l’escola, però, va ser una altra història. El fet que no hi hagi adaptació és l’única pega que li trobo a l’escola, tota la resta, el projecte, els valors, els professors, per mi són de 10. El cas és que va ser l’escola que vam triar però per altres motius, moltes vegades a l’inici de P3 ens preocupa molt l’adaptació, però l’escolaritat és molt llarga i crec que cal mirar una mica més enllà a l’hora d’escollir escola, ja que no serveix de res que el teu fill s’adapti superbé a un lloc on tu no hi creus, o no t’hi sents còmode, o en el futur ja tens idea de canviar-lo. El cas és que l’any passat, l’inici a P3 va ser molt dur, per ella, per mi, ara recordant-ho veig que ho vaig passar tan malament de veure que era tan dur per ella… Era molt petita, del 29 de desembre, a vegades penso que m’hagués hagut d’aguantar un parell de dies a que naixés, és trist que haguem de pensar això. I mira que havíem treballat el fet d’anar a l’escola, amb contes, amb nines i joc simbòlic… La mestra de P3 va ser un regal, un amor, d’aquelles mestres que recordarem tota la vida, la nostra filla i nosaltres, pq ens va ajudar moltíssim, però començar de sopetón de 9 a 5, en un lloc nou i enorme, i sense pipa, se li feia el dia etern… Cap a principis de desembre va fer un canvi, hi va començar a anar contenta, va començar a tenir el lloc dominat, la gent, els amics, les nenes de P4 i P5 la van adoptar, fins que a finals de curs, el canvi que havia fet va ser espectacular, en seguretat, en felicitat, de fer un espectacle sense mestres que guiessin, contentíssima i orgullosa del què havia après i estat capaç de fer. I aquest any a P4 res a veure, supercontenta des del primer dia, avui mateix ha deixat el seu pare plantat al passadís de l’escola sense petó ni res i ha corregut cap a la classe.

    Així que, tot i que ja ho vaig comentar a l’escola, des d’aquí m’agradaria demanar un canvi en aquest sentit, cada nen és diferent, n’hi ha que els costa més i d’altres que els costi menys, però que sigui opcional per cada família fer adaptació o no, almenys un parell de setmanes a l’inici de curs de només matins…

  16. cristinagp septiembre 25, 2018 at 1:27 pm

    Hola Esther, yo creo que el modelo de adaptación que describes está basado en el modelo alemán ‘Eingewöhnung nach der Berliner Model’, es tal cual. Por experiencia propia, por muy respetuoso que es el modelo, casi todos los niños lloran los primeros días de separación, jugando la edad del niño/a un papel fundamental. Un punto clave es, si el niño/a se deja tranquilizar por el educador/a de referencia, al que lleva días conociendo.

  17. Maite septiembre 25, 2018 at 2:59 pm

    Hola Esther.He intentado leer dos veces tu publicación pero me resulta bastante difícil entenderte. Creo que deberías de cuidar más la cohesión,la gramática y la sintaxis en tus textos,sobre todo siendo maestra. Dejando a un lado el tema redacción,me parece que tal y como dices criar a Valentina, debería de ser bastante más autónoma. Yo sigo métodos parecidos,pero no desde el postureo de los juguetes de madera de colores pastel ni de salas de juegos (para ti “play room”),tanto con mis hijos como en la escuela infantil y la verdad es que me parece excesiva la adaptación que nos cuentas y más para una niña de casi tres años.

    1. estoreta septiembre 25, 2018 at 3:56 pm

      Hola Maite,
      Me quedo con tu crítica respecto a mi texto. No creo que sea tan exagerado como para que no me hayas podido entender, pero siempre estoy dispuesta a seguir mejorando. La falta de tiempo hace que no siempre pueda repasarlos lo que debería así que seguiré trabajando en ello. En cuanto al resto, estoy bastante cansada la verdad de tener que leer críticas de postureo cuando alguien transmite fotografías cuidadas o con un aspecto estético o de decoración añadido. Si de todo lo que transmito y mi contenido solo te quedas con los juguetes de madera en color pastel y palabras en inglés definitivamente no es el blog que estás buscando. De si mi hija tendría que ser más o menos autónoma no tengo nada que añadir.

      Un saludo,

      1. Sandra septiembre 25, 2018 at 9:18 pm

        Molt bona resposta Esther! Amb la gent maleducada no cal donar massa explicacions. Està clar que no entén res…
        Ahhhh! I faltes unes quantes Maite!!!!! Quina pena…

Dejar un comentario.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.