Botellas sensoriales

¡Hola a todas!

Esta semana estoy non-stop, se nota que tengo un poquito más de tiempo para trabajar tranquilamente. Hoy quería enseñaros otra propuesta que preparé a Valentina. Se trata de elaborar unas botellas sensoriales. Aquí os recuerdo el post que os escribí hace más de un año de las botellas sensoriales de colores. Más sencillas e ideales para usar en la mesa de luz. Os puedo asegurar que las que hicimos todavía siguen dando guerra. 

Estas botellas pueden servir tanto para pequeños como para mayores, pero si que es verdad que a la hora de hacerlas tenemos que tener en cuenta que contienen piezas muy pequeñas, así que cada uno que lo regule según el momento en el que se encuentren los niños. La verdad es que esta vez la actividad fue distinta ya que Valentina pudo formar parte de la elaboración y disfrutó muchísimo. 

Como siempre, yo le presenté el material y le dije que íbamos a construir una botella para cada estación del año (después me decís si hemos conseguido el efecto) y que después ella podría hacer otras dos como quisiera, fres style. 

El materiales que utilizamos y que podéis encontrar en tiendas tipo Abacus, Bureau Vallé o incluso en bazares son:

colorantes alimentarios, aceite para bebé, gomina de pelo, bolas de fieltro, bolas de goma, flores de plástico (de una diadema), purpurina en polvo y en estrellas, bolitas de gel para plantas; y cualquier cosa que se os ocurra es válida!

!Ah! Y lo más importante: ¡¡¡¿¿¿¡de dónde son las botellas??!!! Creo que habré respondido a esta pregunta un millón de veces, y las que me quedan. En esta ocasión usé las botellas de plástico que podéis encontrar en Jugaia aquí

Después de probarlas tengo que decir que me gustan mucho, ya que son más pequeñas que las que usé la última vez con lo que el agarre para los pequeños es muchísimo mejor. Además el tapón que incorporan es de estos de seguridad (que escuchas el “click”) pero de todas formas yo siempre os aconsejo que le deis con un pelín de silicona o cola para acabar de sellarlo bien. 

Para hacerlas no hay ningún orden ni norma. Básicamente deciros que si utilizáis aceite de bebé quedarán como burbujitas y si usáis gomina os quedará com más denso y psicodélico. Sobre gustos no hay nada escrito así que la mejor manera es ir probando y viendo qué es lo que más os guste y que efectos queréis conseguir. Con estos materiales también podéis hacer los famosos frascos de la calma que si os interesa ya os escribiré un post exclusivamente sobre ellos. 

Y poca cosa más por decir, a disfrutar de las botellas, a usarlas de las mil y una formas que se os ocurran. Yo os dejo con algunas fotos del día que las hicimos en casa. Espero que os gusten.

Y aquí van las 4 botellas sensoriales para cada estación. ¿Qué os parecen? ¿las reconocéis?

 

 

 

1 Comentario

  1. Maria junio 15, 2018 at 5:03 am

    Hola,
    Soy fan de tus proyectos y el de las botellas sensoriales me flipa, tanto que los he hecho para mi boda, así hay juego en ella. Me interesa la propuesta de los frascos de la calma, trabajo en una escuela y siempre són necessarios. Gràcias por tu aportación al mundo, siempre es una bocanada de aire fresco. Un abrazo. Maria

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