Un mundo de luces y sombras

Sin lugar a duda, es la frase que mejor define lo que es para mi la lactancia. Las que estáis aquí desde que nació Valentina recordaréis los meses de cruzadas que tuvimos para consolidar la lactancia. Fueron realmente unos meses muy duros, diría que los meses más duros de mi vida unidos a un postparto muy heavy del que os hablé el lunes. Al final, conseguimos una lactancia exitosa que duró más de 22 meses. Así que mirándolo objetivamente y sobre el papel podríamos afirmar que se trató de una buena decisión. Del mismo modo que podemos afirmar sin lugar a dudas que a nivel nutricional y hablando en parámetros de salud, la lactancia materna es la mejor opción para los bebés.

Fotografias de Annie de La Paz

Dicho esto, también tengo que añadir, que aunque viví momentos preciosos y llenos de luz, nuestra historia con la lactancia estuvo llena de sombras. ¡Y ya no solo por esos 4 meses del inicio! Valentina siempre ha sido una niña (y por aquel entonces un bebé), muy demandante, inquieta, incluso exigente, que me requería el 200%. Las tomas con ella nunca fueron de 3h, ni de 2h. Me pasé muchos meses dándole el pecho cada media hora. Me pasé un año dando el pecho a demanda de una manera que a menudo se me hacía agotadora. Ya no hablo únicamente de las noches, si no durante el día la demanda que me hacía era muy muy elevada. Y aunque a menudo me planteaba si dejarlo o no, siempre terminaba pensando que aquella etapa pasaría, que bajaría la intensidad, y aquella frase que tanto repetimos las madres de “bueno, aguanto un poquito más”. Y aguantando, aguantado llegamos a los 22 meses, donde, sí que puedo afirmar tuvimos un destete precioso y bonito para ambas.

Los inicios fueron tan y tan duros, que siempre me quedó la espinita de si hice bien, o si quizás para nosotras hubiera sido mejor otras opciones. Supongo que viene de serie con ser madre el pensar que hubiera pasado si hubiéramos actuado distinto. Ahora ya está, y aunque no me arrepiento de nada, los meses de dolor, de llantos de ambas, se me quedaron grabados y para nada ha sido algo que como mucha gente me decía “tranquila que luego se olvida”. No, eso no se me olvidará jamás.

Me quedé embarazada de Julieta, y os puedo asegurar que uno de mis grandes miedos era volver a pasar por ello. Con Valentina salí de la sala de partos con una grieta en el pezón, así que podéis imaginaros. Cuando nació Julieta y se agarró al pecho y noté ESE DOLOR, la aparté en seguida. No quería revivir otra vez lo mismo, me negaba en rotundo. Julieta nació tranquila y sin llanto, a las 4 de la mañana, así que decidí esperarme a que fueran las 8 para que le amore pudiera ir a comprar una pezoneras y por lo menos, evitar empezar con heridas.


Al día siguiente, incluso con pezoneras el dolor estaba ahí. Le veía el mismo labio inferior echado para dentro, la misma lengua puntiaguda, la misma boca que no se abría… y me empezaron a entrar todos los males. ¿Por qué? ¿Por qué me pasaba eso a mi? Yo deseaba con todas mis fuerzas poder dar el pecho, pero tenía muy claro que no a cualquier precio. Ahora sí, ahora sabía que el pecho NO TENÍA QUE HACER DAÑO, ni tan siquiera un poquito. Que no tenía los pezones demasiado sensibles o que yo era muy floja. Tenía claro que la lactancia cuando es dolorosa es que algo no va bien. Las respuestas del hospital eran las mismas que con Valentina “no, no tiene frenillo, bueno, quizás un poco…” todo muy ambiguo. También tenía claro que no iba a volver a pasar por la intervención de cortarle el frenillo con el método que utilizamos. Una cosa era cortarle el hilo de manera totalmente ambulatoria, y la otra utilizar el método rombo y tener que estar abriéndole la herida durante un mes cada vez que le daba de mamar para que la herida cicatrizara de manera abierta y de este modo ganar más centímetros de lengua. No, no estaba dispuesta a ello.

¿Que si funcionó? Sí, Valentina fue capaz de mamar pero para mi fue un precio demasiado alto. Y ahora tenía claro que no quería volver a pasar por ello.

La experiencia también fue un grado, así que desde el mismo hospital, sin tan siquiera 24 horas, llamé a Moviment Nat y pedí cita en casa para que la viera la fisioterapeuta y le hiciera una sesión craneosacral (os conté la experiencia y los beneficios aquí), y también una visita de la asesora de lactancia.

Lo pongo en grande y en negrita, porque creo que es el mejor consejo que puedo daros: SI QUERÉIS DAR EL PECHO Y NO PODÉIS, OS DUELE O ALGO NO FUNCIONA BIEN, PEDID AYUDA AHORA. AHORA. No dejéis pasar más tiempo. No se va a solucionar solo, y cada día que pasas con dolor y con llantos es algo terrible de lo que no te vas a olvidar nunca. Así que si queréis dar el pecho pero os está resultando difícil pedid ayuda. Podéis ir vosotras mismas a la consulta o pedir que vengan a casa (que para mi es la mejor opción y el dinero mejor invertido). Para nosotras, fue la clave y os recomiendo 100% los servicios de Moviment Nat porque son los que nosotros hemos usado siempre. Anna, la fisioterapeuta llegó 2 horas después de que nosotros llegaremos del hospital. Trató a Julieta en el salón, la descontracturó del parto e hizo técnicas para que la mandíbula no estuviera tan hundida.

Neus llegó al día siguiente para observar cómo mamaba Julieta. Me recolocó la postura (mis pechos ahora no son los mismos que antes, ni con la subida de la leche, así que había que readaptar la postura del bebé). Me enseñó en casa cómo colocarme, cómo poner los cojines para que fuera cómodo, tanto en el sofá, en la butaca como en la cama. Por eso os digo que una primera visita así vale mucho la pena que se haga desde casa porque os puede ayudar de manera práctica e inmediata. ¡Incluso conseguimos dar una toma sin pezonera!

A la semana estaba dando pecho sin dolor… No me lo podía creer. Al fin, estaba disfrutando de aquellas lactancias que yo había leído en blogs y RRSS. Aquella lactancia tranquila, serena, conectada con mi bebé, con hormonas a tope flotando entre nosotras. Ahora entiendo a aquellas mujeres que defendían la lactancia materna a capa y espada. Os puedo asegurar que si yo hubiera tenido una primera lactancia así, también se me llenaría la boca con frases idílicas y defendiéndola a toda costa.

Pero no, Valentina me enseñó que no existen dos bebés iguales ni mucho menos dos madres iguales. Que no podemos juzgar, que es decisión de cada madre, tenga los motivos que tenga. Para mi es tan lícito que una madre decida que no quiere dar el pecho porque no se siente ni a gusto ni identificada, como aquella madre que aunque lo desea se siente sobre pasada por todo lo que comporta dar el pecho a demanda.

Ahora, después de 3 años, y con toda la experiencia de madre y de haber dado el pecho durante tantos meses, sé que con Valentina confundí dar el pecho con el vínculo. Pensé que si no le daba el pecho no podría tener la relación que tengo ahora con ella. Pensé que dar el pecho era el inicio y el final de todo. Y me equivoqué, porque el vínculo no tiene nada que ver con eso. Influye mucho, muchísimo, y condiciona. Pero si tienes claro el tipo de relación que quieres con tus hijos no tiene que ser algo incompatible.

Podría haberle dado únicamente yo el biberón, podría habérselo dado de manera consciente, mirándola a los ojos, tocándonos. Podría no haberla dejado con nadie hasta que yo viera que estaba preparada, aunque pudiera darle de comer otra persona. Porque la necesidad de alimento es muy grande, sobre todo en el primer año de vida, pero no es el único. Los bebés necesitan de la seguridad, del calor, y de los brazos de su cuidador principal, son su referencia y su casa. Y eso lo sé ahora. Como todo en la vida, hay que pasar por ello, vivirlo en las propias carnes para conseguir entenderlo profundamente.

Y yo cuando nació Julieta lo sabía. Sabía que quería criarla y quererla como hice con Valentina, y que si el pecho no se solucionaba YA, no estaba dispuesta a sufrir de nuevo a esos niveles. Quería disfrutar de ella YA, desde el primer día, desde la primera semana. No sabéis lo doloroso que puede resultar no tener casi recuerdos bonitos de los primeros meses, que las imágenes que te vengan a la cabeza sea momentos de llorar en la cama y en el sofá, de pensamientos muy muy oscuros.

No, yo quería vivir otra maternidad. Siempre digo que no sé si será el último bebé que tenga en brazos, así que no pensaba dejar pasar esa oportunidad. Y mira por donde, la vida me ha regalado una segunda oportunidad en la que disfruto de cada toma que le doy, que no existe dolor. Si que existe el sacrificio, porque todo lo bueno en esta vida cuesta, pero no a costa de llevarme a mi por delante.

Y es por eso que nunca, jamás, juzgaría a una madre, tome la decisión que tome. Porque nunca sabré el dolor que está sintiendo, porque nunca sabré la situación que tiene en casa, ni las personas que la acompañan. Nunca sabemos cómo es exactamente su bebé, cómo está siendo su lactancia. Si el lunes os decía que no existen dos bebés iguales, tampoco existen dos lactancias iguales. Así que cuando una amiga os cuente, sea la versión que sea, su historia, escucharla ya abrazarla. Y si os pide ayuda, acudid a un profesional, no tardéis, hacerlo ese mismo día, no lo dejéis para mañana. No dejéis que algo tan bonito se convierta en una pesadilla.

La vida me regala una segunda lactancia con muchas más luces, y pienso aprovecharla todo lo que pueda.

23 Comentarios

  1. Regina enero 16, 2019 at 11:11 am

    Quin plaer llegir que aquesta segona lactancia va millor 🤗 Nosaltres vam tenir una lactancia de bibero a partir del segon mes pero estic molt prgullosa de dir que va ser amb la meva llet i per mi vaig donar el it fins als 6 mesos. Avui tinv una super relació amb la meva nena malgrat uns primers mesos amb sombres..(vaig tenir un problema de tiroides durant un any) moltes gracies per compartir els teus sentiments i experiences!

  2. Elisabeth enero 16, 2019 at 11:22 am

    Precioso, precioso este post…me siento identificada con muchos momentos que has descrito, y sí, si una madre por el motivo que sea necesita ayuda que la pida.Yo estoy en una fase de sombras, he ido a un centro familiar en el país donde vivo para volver a la fase de la luz. Y estoy segura de una cosa, vaya como vaya este paseo entre fases, que ése vínculo tan mágico con mi ‘piccolina’ no lo perderé nunca.Gràcies Esther

  3. Mariángeles enero 16, 2019 at 11:49 am

    ¡Cuánto me alegro! 👏🏻👏🏻👏🏻❤️❤️❤️
    Nosotras llevamos casi 39 meses de lactancia materna y, en mi caso particular, nos ha salvado xq así es como hemos conseguido un vínculo precioso ya q mi depresión posparto me dejó a oscuras y me costó muchísimo recuperarme.
    Sigo con medicación pero ya estoy muy bien y disfrutando de la niña de mis ojos 😍
    Un abrazo y oleeeeeee 🙌🏻❤️

    1. Noelia enero 17, 2019 at 9:45 am

      Y te han mandado medicación dando el pecho? Genial! Porque a mi,mi médico de cabecera, siempre que me pasa algo ,me dice q solo paracetamol! Hay tanta desinformación al respecto….
      A seguir disfrutando!

      1. estoreta enero 17, 2019 at 9:47 am

        Hola! Yo cuando tengo dudas acerca de la medicación lo miro en la web de e-lactancia.org y pones el nombre del medicamento o el principio activo y te pone si es apto o no para la lactancia. Pero vamos, que hay muchos que si que puedes tomar porque con las mastitis, además de antibióticos también tome ibuprofeno y paracetamol. ;)Ç

  4. Noelia enero 16, 2019 at 11:55 am

    Enhorabuena por este post, creo que no se podría haber explicado mejor una realidad que afecta a tantas madres. La lactancia puede ser preciosa pero también durísima. Yo di a luz hace 7 semanas, desde el primer momento sentí un dolor tremendo en los pezones del cual, al quejarme, solo me respondieron ‘es normal’, ‘eso es que no estás acostumbrada’, ‘no seas floja’, ‘es que eres muy delicada’…dos tomas más y grietas en los pezones que me duraron una semana. Consulté con todas las matronas del hospital que pude hasta que una me dijo que la niña tenía frenillo, que yo lo estaba haciendo bien y que no era una floja, simplemente que la niña no podía colocar su lengua bien. Se lo cortamos de forma ambulatoria y todo se solucionó de inmediato. Tuve mucha suerte porque encontré a una persona que supo identificar el problema al momento pero recuerdo las palabras y miradas de las matronas y ayudantes ( yo vivo en Inglaterra) ignorando mi dolor. Cómo has dicho, la lactancia NO DEBE DOLER y si duele es que hay algo que corregir y hay que pedir ayuda porque nuestro bebé necesita que nosotras estemos bien y es tan importante cuidarlos como cuidarnos a nosotras mismas. Gracias por tu blog

  5. Mar enero 16, 2019 at 1:08 pm

    6 meses es suficiente de lactancia, también debes pensar en ti porque te descalcificas.
    Y después de dos embarazos él cuerpo de la madre sufre mucho.
    Yo di de lactar hasta los 6 meses por recomendación de mi ginecólogo a mis 2 hijos, y ahora son 2 adolescentes guapos y sanos.

  6. Teresa enero 16, 2019 at 1:08 pm

    He dado pecho a mis dos mayores y doy actualmente al pequeño de 10 meses, pero yo siempre digo que para mi el destete no es traumático porque esos momentos no los perdemos. Porque he hecho lo mismo con las mayores y haré con el peque cuando llegue el momento, y es lo que tú dices, la manera de criar es independiente de que la leche esté saliendo de la teta o del biberón.

    En nuestro caso, el biberón siempre lo doy yo, y el resto de comidas, si estoy yo, también. Muy pocas veces que esté yo presente, le da de comer otra persona, y el biberón nunca. A mi chico le costó aceptarlo con la primera, pero luego ha claudicado 🙂 Porque es nuestro momento y no voy a renunciar a él cuando destetemos. Ni siendo más mayores, que pueden sujetar solos el biberón, y tomárselo solos, lo hacemos, el biberón lo doy yo igual que ahora doy teta.

    Y doy el biberón en brazos, en la misma postura de mamar, con mimos y caricias y contacto, igual igual que el pecho. Así es que la leche está saliendo de otro sitio, pero el momento es el mismo, y nuestra relación y apego no cambia para nada.

  7. Andrea enero 16, 2019 at 1:58 pm

    Me parece super importante que se pueda diferenciar que la maternidad no pasa por dar o no dar el pecho.
    Yo he sufrido mucho con las dos lactancias, frustracion, angustias que no estan nada bien en ese momento.
    Debí asesorarme mejor y tener un grupo S.O.S pero no tenia energia en ese momento. De cualquier manera disfruto muchisimo con ellas de la maternidad y los cuidados y dedicacion que pueda hacerle ademas de darle el pecho. La maternidad es muuuucho más!!!!!
    Gracias!!! Y Felicidades

  8. Eva enero 16, 2019 at 2:21 pm

    Cuando las opciones se llevan a los extremos y no se profundiza en los conceptos, se comete el error de confundir las cosas. El vínculo no tiene nada que ver en cómo se alimenta a un bebé. Solo hay que leer sobre la teoría del vínculo. Creo que como sociedad estamos banalizando aspectos profundos y definiendo modelos de crianza en función de si das el pecho, porteas y colechas; o si das biberón, no porteas y duerme en su cuna. ¿Esto define la relación con tu hijo y el modelo de crianza y educación? No. Esto son opciones. Puedes dar un biberón de una manera respetuosa, en un ambiente tranquilo, íntimo, observando, escuchando, acompañando…o bien puedes dar la teta mirando el móvil y que tu hijo no encuentre respuesta cuando sus ojos te buscan. No se. No seamos reduccionistas. La maternidad es muy compleja. Y conforme van creciendo ya os digo que lo de menos es si diste teta o no la diste.
    Cierto es también que no hay dos bebes iguales, y tu dices que has hecho lo mismo con las dos. Seguro que sí, pero la manera como las has afrontado sí es diferente, porque una primera maternidad también genera seguridad para una segunda, tercera o cuarta, jejeje. Y los bebés captan nuestra manera de estar i sentir en cada situación. Per tant, tot i que els bebés són únocs i diferents, les famílies som també responsables de per on vagi el camí. Perquè de fet, aquesta és també la nostra tasca, no?

    1. Gemma enero 16, 2019 at 3:53 pm

      Totalment d’aaaaacoooord amb tu, Eva.
      Lactancia i vincle no estan lligats.
      Tot depen de la manera de fer de la mare i la relacio entre ella i el nadó.
      Tinc 2 filles,de 5 i 2 anys,i puc assegurar k el vincle que tinc amb elles es meravellós.
      A totes dues els vaig donar biberó perque amb la primera vaig intentar donar el pit però ho vaig portar fatal,em superava i tot desembocava amb plors,tristors i decepció en mi mateixa com a mare.
      Va ser començar amb la lactancia artificial i canviar la manera de veure la maternitat.
      Avui,si que puc dir que,la millor decisio k vaig prendre va ser la d’alletar amb llet de formula(tot i que continua pensant que com la llet de mare,no hi ha res millor i qui digui el contrari,doncs no sap el que esta dient).
      Jo em.sento una mare moooolt plena i el.vincle amb les meves filletes es moooolt sa i,com he dit abans,meravellos.
      Gracies ester per aquests posts que escrius des del respecte.

  9. Gemma enero 16, 2019 at 3:39 pm

    Jo vaig donar el pit 12 mesos al meu nen “gran” que és mitj any mes petit que la Valentina i a la meva nena que és un mes més petita que la Julieta no n’hi he donat. En la primera lactància no vaig patir dolor però si una demanda igual que la que descrius amb la Valentina.
    Al meu primer fill només volía que me’l treiguessin del damunt per poguer dutxar-me, alimentar-me i al retirar-li el pit, de cop i sense plors, vaig deixar de tenir un nen adicte a saber el que és DISFRUTAR de la maternitat. Encara ARA no dorm bé.
    La meva filla, de biberó desde el minut 1, l’estic disfrutant d’una manera inexplicable (els primers mesos del gran puc dir que me’ls vaig perdre tot i tenir-lo sempre a sobre) te dos mesos i ja dorm 6 hores seguides i sobretot, em mira als ulls i no sls pits!!
    Hi han masses mentires al voltant del pit. Qui vulgui donar-lo que el dongui i qui no, no. No parlo gaire del tema perque vull esperarme a que la nena arribi a l’edat en que el gran va deixar de pendre pit per poguer tenir una opinió real de les dues opcions però de moment tinc absolutament CLAR que donar el pit no te RES a veure amb la conexió mare fill o la maternitat en general, per a MI ha resultat ser, simplement una manera d’alimentar-los. Ara em passo hores amb la meva filla a sobre perque vull i això m’omple enormement. Sense parlar de com estic fisica i mentalment als dos mesos postpart ara i com estava en el primer…
    Sembla una crítica al pit i no ho és, en absolut, però hi han masses mentires que s’hauríen de començar a disoldre perque fan patir massa a moltes dones.
    Entenc perfectament el motiu dels experts perque una lactància natural difícilment pot danyar a un nadó i una lactància artificial mal portada pot fer molt mal però crec que ens passem adornant-la i amb la bona intenció de protegir als nados fem molt mal a moltes dones que es pensen que es perden jo no sé el que.
    Espero que s’entengui el que he intentat explicar.
    Escribint em venen moments al cap amb el meu primer fill que tu de ben segur també has passat i com molt bé dius, no, no s’oblidaràn mai. I em sorprèn que ho hagis tornat a escollir però m’alegra que ho disfrutis, és el mínim que mereixes!

  10. MiriPinkiss enero 16, 2019 at 3:57 pm

    Me ha encantado…
    Yo en el hospital no conseguía que se enganchara al pecho (fue cesarea y pasé bastantes días allí)… pero tuve la suerte de contar con la ayuda de una enfermera que era asesora, Montse, fue mi salvación… pasó horas con nosotras enseñándonos posiciones hasta que mi pequeña se agarró… pese a ello también hemos tenido épocas de luces y sombras…
    Ahora estamos esperando a nuestra segunda hija y tengo claro que hay muchas cosas por las que no quiero pasar, está siendo un embarazo más consciente, más real… y esperando el “terrible” postparto que pasé, pero preparada para él, porque se lo que quiero y lo que no y se, que al final, todo pasa…
    Un abrazo

  11. Audrey enero 16, 2019 at 5:24 pm

    Estoy totalmente de acuerdo! Una buena lactancia no es dar el pecho: es una mamà y unx bebé felices comiendo!!
    Lo estás haciendo genial!

  12. Gemma enero 16, 2019 at 9:12 pm

    Sempre t’estaré agraïda quan fa dos anys et vaig escriure, desde el meu post-part desesperat i d’una lactància que no entenia, i em vas recomanar buscar ajuda i una “tribu”. Gràcies a les teves paraules d’ànim vaig anar al grup de lactància del CAP i vaig començar a veure la llum. I 24 mesos després, seguim amb la lactància…
    M’agrada molt quan escrius aquests posts sincers desde el cor.
    Una abraçada, Esther!

  13. Anna enero 16, 2019 at 9:42 pm

    Gràcies. Gràcies per dir que el vincle que formes amb el teu petit no es basa en exclusiva amb la lactancia materna. Si no,.com has dit, amb cada caricia,.mirada.. per un tema medic no vaig tenir llet i no em va quedar cap mes opció que donar biberó. I em dol quan posen en dubte que pugui tenir em mateix vincle que una mama amb LM.
    Com tu, vaig tenir una assessora de lactància la qual em va ajudar amb tot el que vam poder, inclús qui em va poder “diagnosticar”. Pero no va poder ser. En aquell moment i amb les hormones postpart em vaig derrumbar. Ara estic super orgullosa de que vaig intentar-ho i que el que tenim jo i el meu nen és el més especial que mai m’ha passat.
    Demanar ajuda és una gran decissió. I saber que no estem soles.
    Me’n alegro molt que aquesta vegada l’estiguis disfrutant molt més! Que segueixi aixi ! Estan precioses les petites
    Anna

  14. Eli enero 16, 2019 at 10:10 pm

    Superidentificada amb el que et va passar, de les primeres setmanes de lactancia nomes recordo el dolor, per sort vam trobar la solucio fent un tallet al “frenillo” llavors vam poder disfrutar d’una lactancia molt maca fins als dos anys on varem veure les dues que ja era l hora d’un canvi, em va sorprendre molt la pressio social que ens feien cap al final…

  15. Diana enero 17, 2019 at 7:37 am

    Em sento tan identificada! Jo porto dos mesos de luces y sombras molt fosques, però me n’estic sortint gràcies a qué vaig demanar ajuda abans de deixar-ho, just al tornar de l’hospital. Creia fermament amb la lactància materna exclusiva i havia llegit molt sobre com fer-ho, però la realitat supera la ficció i més amb una cesària. He plorat molt de dolor i de culpa a l’haver de començar la mixta. El suport del meu marit ha estat clau per tirar endavant la lactància i per acceptar que fer mixta no és ser pitjor mare, és sobreviure i adaptar-te a la situació. A més, ell també pot fer vincle amb la petita donant-li el biberó.

  16. Teresa Comella enero 17, 2019 at 8:39 am

    Hola Ester, molt bo aquest post 😍. Pero…una pregunta: estss segura que el tractament que parles es de fisoterapia? o es osteopatia? Jo diria que es osteopatia…🤔. Precisament la gracia de la osteopatía, es per que veu el cos com un conjunt.

    1. estoreta enero 17, 2019 at 8:55 am

      Hola Teresa, moltes gràcies! La especialista que ens va tratar es fisioterapeuta i es per això que ho vaig escriure així 😉

  17. Noelia enero 17, 2019 at 9:42 am

    Hola!!Sólo queria decirte, que Ojalá, cuando nació mi hija hace 21 meses, hubiera leído tanto éste post como el anterior!Cuando leí el del post parti,me sentí taaaaan identificada!Mi peque era igual de intensa, de exigente, de demandante… Yo me estaba volviendo loca!No sabia cual era el “problema”. Sienpre pensaba que la culpa era del pecho, que por dar LM, no era capaz de quedarse en el carro cuando ibamos de paseo, que tampoco queria la mochila,ni la bandolera, ni estar en otros brazos q no fuesen los mios, ni dormir en el moises, ni en la minicuna, que las tomas no es que fueran a cada media hora…es que no me la quitaba del pecho!creo que de 24 horas….estaria 5 sin ella a la teta, y no exagero…podia tenerla 1hora y media , dejarla en el moises y aguantar 10 mints y otra vez a llorar! Y con pezoneras, q a dia de hoy, seguimos usando!Con mastitis subclinicas, alguna obstrucción y perla de leches…Vamos, q fácil no es!Pero es cierto, q cuando pasa la tormenta y empiezas a diafrutarla, es algo mágico y único!

    Gracias por compartir tu experiencia, pues yo,la mayoria de comentarios q recibía, eran dirigidos a que la culpable de todo,era la lactancia materna…y me lo llegué a creer, planteandome abandonarla aunqie ella ganaba peso estupendamente!menos mal q no lo hice,pues con el paso de los meses, ccomprendí que mi pequeña era así, no por la lactancia, ni por hacer nada mal nosotros…simplemente, era así!
    Un abrazo!

  18. Mar enero 17, 2019 at 11:06 am

    Moltes gràcies.
    La meva lactància només va poder durar un mes. Un mes de dolor, de mastitis, de pit rebentat i supurant pus. I un mes de passar-ho fatal 24h al dia. Quan ho vaig deixar va sentir una barreja d’alliberar-me i de culpabilitat molt gran. M’ofenia profundament quan la gent em deia que ara estaria més lliure i que el meu marit també podria alimentar la nena. Perquè no. No era el que volia sentir. No vaig deixar que ningú li donés un biberó fins que jo vaig haver de tornar a treballar i no vaig deixar mai la nena fins en aquell moment. I mai fins ara mateix havia llegit res per xarxes socials que m’entengués. I que em dongués esperances… Des de que la mastitis em va deixar una cicatriu en forma de forat al mugró (que encara no sóc capaç de mirar-me) que penso que si mai tinc un segon fill potser passaré directament a la lactància artificial. Però em sap greu, perquè sé que la LM és el millor i perquè les poques tomes que van anar bé (a mi em va començar a anar malament al arribar a casa) les vaig disfrutar moltíssim. Així que llegir que tu has tingut una segona oportunitat i que t’ha anat bé em fa tenir esperances i a l’hora em reconcilia una mica el món. No t’ho prenguis com un atac, però a vegades quan he llegit sobre criança respectuosa sembla que les que no hem donat pit siguem les pitjors mares del món i llegir aquest text d’algú com tu, la veritat és que m’ha ajudat.

    Moltíssimes gràcies! 🙂
    Mar

  19. Ana enero 17, 2019 at 4:15 pm

    Te entiendo mucho. Tengo mellizos y los dos nacieron con frenillo. Me tuve que buscar yo la vida para que con 5 meses y medio se los cortaran y empezar a ver la luz. Para mí era algo sumamente importante y hoy 31 meses después seguimos con tomas para dormir y alguna nocturna. Creo que ha valido la pena pero es una pena que las cosas no fluyan desde el minuto 0

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