Dos hijas, dos postpartos

Ayer, Julieta cumplió 12 semanas. ¡12 semanas! ¿En serio? De verdad os digo que se me han pasado volando. Me salen de dentro las típicas frases de “que el tiempo se pare, me parece increíble que ya tenga 3 meses” , frases y comentarios que cuando estaba en mi primer postparto no me representaban para NADA.

En mi primer postparto llegué a vivir los cambios de semanas como una semana menos, tachando, restando en vez de sumando. Sí, es muy duro decirlo y escribirlo, pero son los sentimientos puros que tenía dentro. Recuerdo pensar si estaría viviendo una depresión postparto de aquellas que había leído, recuerdo de no entender nada de nada lo que me estaba sucediendo, de no controlar la situación, de estar completamente anulada, de dar el 250% de mi ser y ver que aquello no era suficiente. Durante meses (MESES) , conviví con un bebé que únicamente lloraba, mamaba (con dolor) y dormía (encima de mi).

Siempre que escucho a alguien decir aquello de “Ay si pudiera volver a los primeros meses” yo pienso que “ni de coña”. Fue a partir del año cuando empecé a vivir todas estas situaciones, a sentir que el tiempo se me iba de las manos y que quería apretar el botón de pause.

Este segundo postparto ha sido (y está siendo, porque los postpartos duran mucho más que 40 días), algo completamente diferente. Y antes de que me digáis o que penséis “claro, es que ahora tienes experiencia, con el segundo TU ESTAS DISTINTA Y PROYECTAS DISTINTO…” os diré que no. Que basta ya de darnos la culpa a las madres. Que ahora resulta que si el primer año de Valentina fue tan duro era por culpa mía. Seguro que las que habéis tenido bebés difíciles (que no malos) me entenderéis, y que las que os habéis atrevido a repetir y vivir una segunda maternidad y comprobar que existen diferentes tipos de bebés, más todavía.

Si de algo me ha servido esta segunda maternidad ha sido para reconciliarme conmigo misma. Para darme cuenta de que no estaba haciendo nada mal, que no tomé malas decisiones ni condicioné a mi hija a que fuera un bebé tan complicado. Era así y punto. Por supuesto que cuando nosotras estamos mal, el día no va como la seda, ¡claro!, nuestra visión de los hechos es mucho más distinta; pero por favor, no os atreváis a afirmar que eso puede condicionar y marcar el carácter de un hijo, ya que de verdad os digo que hace muchísimo daño. He recibido comentarios de amigos, familiares o incluso lectoras que me han escrito afirmando que Julieta era mucho más tranquila porque yo estaba más tranquila. O que era más buena porque ahora no me estaba por “tantas tonterías”.

Puedo afirmar con tan solo 12 semanas que he hecho exactamente lo mismo, lo mismo. Y no podrían haber respondido de distinta manera. Por supuesto que intentaba que Valentina estuviera en la hamaquita, o en el carro, o en el sofá, o en una colchoneta… Pero a la tercera vez que lo intentaba y la respuesta siempre era la misma, llorar como si no hubiera un mañana (no pucheros no… llorar a grito pelao señoras. Llorar roja, con las venas de la cara hinchadas, con apneas, llorar como si le fuera la vida. LLORAR), y veía que me tenía que pasar media hora o una hora más durmiéndola, estaréis conmigo cuando os digo que a la tercera vez de probarlo me la dejaba encima y dormíamos las dos.

Por supuesto que intentamos salir a tomar algo fuera. Pero el llanto de grito pelao seguía ahí, non stop, 24 horas, sin parar. Y la verdad, a una se le quitan las ganas de tener que estar con la niña llorando por la calle arriba y abajo mientras el otro está sentado (en el mejor de los casos) solo en una terraza, o dando explicaciones a los demás.

El primer día que tenía en brazos a Julieta sentada, sin hacer nada, despierta, flipé. El primer día que la dejamos en la hamaquita y se durmió flipamos. El primer día que la pusimos en el carrito despierta y se pasó un buen rato mirando, flipamos. Y cuando cerró los ojos y se durmió durante horas flipamos.

Sí, porque nosotros no habíamos vivido aquello. Nos lo habían explicado y lo habíamos visto, pero no lo habíamos vivido. Es muy duro decirlo, pero yo no tengo recuerdo tranquilos de los primeros meses de Valentina. No tengo casi fotos de ella. Tengo fotografías dándole el pecho, tengo fotos (miles) de ella porteada, tengo fotos que salimos el amore y yo con una cara que todavía se me aprieta el corazón. Y no entendíamos NADA. Le dábamos a nuestra hija todo lo que un bebé puede necesitar: comida, calor, brazos y no era suficiente. La sensación es horrible y de verdad os digo que quien no la ha vivido no sabe lo que es. Te genera un estado de alerta y de ansiedad altísimo. Recuerdo ducharme siempre con el llanto de ella de fondo, levantarme a media noche para ir al lavabo con el mismo llanto de fondo, engullir la cena en dos minutos mientras el amore la sostenía llorando en brazos, siempre con el mismo sonido de fondo, siempre… fue realmente durísimo. Lo fue porque la situación en sí lo era y porque no entendíamos nada. Creo que siempre nos quedó la espina de que algo habíamos hecho mal.

Y entonces llegó Julieta y nos enseñó que no, que no habíamos hecho nada mal. Que cada hijo es distinto, y que como me dijo Míriam Tirado, “los padres no éramos tan importantes”. Refiriéndose en que no teníamos tanto poder para condicionar cosas que vienen marcadas desde el nacimiento. Y es que fue así, desde el mismo momento de nacer ya noté que algo era distinto.

Le tengo mucho que agradecer a mis hijas, mucho. Valentina me enseñó que a los bebés hay que tenerlos cerca, tocarlos mucho, olerlos mucho. Si no hubiera sido por ella, Julieta hubiera pasado muchas horas solas. Coged a vuestros bebés, os lo juro, no os van a manipular, no os van a esclavizar. La demanda de Julieta es bajísima y si no fuera por que sabemos lo necesario que es, pasaría muchas horas sola. Si no supiéramos los beneficios del porteo, seguramente no la portearíamos tanto. Ahora mismo la tengo encima mientras os escribo, cuando perfectamente se estaría en la hamaquita durmiendo, pero es nuestro ratito de exclusividad y la quiero tener bien cerquita mientras trabajo. Que distinto es portear por practicidad y beneficios, que portear por supervivencia. Ese porteo que te dobla la espalda y que revienta tu suelo pélvico…

Valentina nos enseñó la intensidad de la vida, de agarrarla fuerte, de no perdernos ningún segundo (ni de día ni de noche). Nos enseñó a valorar las cosas más básicas de la vida. Nos enseñó incluso a valorar y amar lo que teníamos entre manos, ya que por encima de todo aquello tan duro, teníamos salud. Y aquello tan oscuro que vivíamos simplemente se curaría con el tiempo…

Julieta me ha enseñado a confiar más en mi, a perdonarme, a valorarme como madre pero también como mujer. Me ha permitido un postparto de tenerme a mi en cuenta, de cuidarme, de ponerme cremas, de mirarme en el espejo y de abrazarme.

Julieta me ha enseñado que el amor todavía tenía más etapas por descubrir, que todavía existen más formas de amar. Me está enseñando a querer exprimir todavía más los días, ahora que parece que pasan más rápido.

Si, los hijos llegan para ponerlo todo patas arriba, para desmontarnos todas las creencias que teníamos hasta el momento. Llegan para enseñarnos tanto, que aunque el postparto sea una etapa que me saltaría, una vez pasado y mirando hacia atrás, solo puedes que agradecer todo lo que han enseñado y en lo que te has convertido.

53 Comentarios

  1. Ainhoa enero 14, 2019 at 11:40 am

    Uf! Sentimientos puros!
    Habeis sido súper valientes yendo a por la segunda peque!!! Viviendo esos primeros momentos… que yo pienso que el post parto siempre es un poco así!! Yo no lo viví tan intensamente porque el bebé no fue demandante, sin embargo sí que tuve que hacerme cargo de otras situaciones que me lo pusieron difícil, casa, visitas, limpieza y cero ayuda!!! En el
    Segundo post parto espero estar un poquito más acompañada después de la experiencia que fue encontrarme con una fístula en la cicatriz de la cesárea de urgencia que casi me deja sin poder disfrutar de mi bebé! Espero que fuese un gran aprendizaje para todos!!!
    Me encantan tus posts!!! Gracias Ester!!!

  2. María F. enero 14, 2019 at 11:40 am

    Qué bonito, qué certero, qué real. Yo pasé por dos post partos muy similares los dos, portee por supervivencia con la primera y por puro amor con el segundo. Tanto amor, que llegó un tercero. Y se ha vuelto a repetir la demanda intensa de una primera vez, pero con la única certeza de que pasa. Y pasa rápido. Así que te leo descuidada tras ya 13 meses, pero inmensamente rodeada de amor. Que disfrutéis de cada instante.
    Gracias

  3. Laura enero 14, 2019 at 11:45 am

    Se me hace un nudo en la tripa al leerlo. Mi hijo los primeros meses no fue tan V, pero también fue intenso. El párrafo de dejarlo en la hamaca, carro, cuna…. Y q esté ahí, yo tampoco lo he vivido nunca. Comer o cenar a turnos y el otro a brazos con el peque, portear todo el tiempo…. Es verdad que yo siempre he pensado que él es así, y q no era cosa de acostumbrarlo o no. Pero los comentarios de la gente duelen. Casi dos años después me ha removido al leer ahora tu post.

  4. Lorena enero 14, 2019 at 12:08 pm

    Mi primer hijo fue un niño parecido a V, con el segundo (18 meses después) iba confiada de que sería un bebé “normal” de esos que manan cada 2-3horas y duermen, van en el carro…pues ha sido bastante más difícil que el primero, con el extra de tener otro bebé grande. Un horror, me da mucha envidia las que disfrutáis del primer año…
    Eso si, no siento nada de culpabilidad, se 100%que no hice nada mal, cuando haces las cosas con amor solo pueden estar bien.
    Eso si, aunque al principio quería 3 no me la juego, 4 años nos ha costado dormir 4 horas seguidas…jajaja

    1. Lidia enero 15, 2019 at 11:22 pm

      Superidentificada contigo, minsegunda hija ha sido asi

  5. Anna enero 14, 2019 at 12:27 pm

    Esther, quin no ha tingut un fill intens no sap el que és! El Marcel és el nen més alegre, sociable, llest i divertit que conec. I intens, molt, i també ultra demandant. De bebé mai mai mai va voler cotxet, ni hamaqueta, ni que el deixés en un matalasset a terra mentre li feia massatges, encara que el toqués i em vegés. Volia el meu COS sencer. Braços, porteig, teta a ultra demanda (els 3 primers mesos va pujar 5kg només amb teta, per flipar). Durant molts mesos vam ser un, dormíem junts (a sobre o al costat ben enganxat), dinava amb ell a coll, el fulard no me’l treia de sobre. Ara té quasi 2 anys i mig i és un nen molt autònom, més que altres nens que de bebés havien estat menys enganxats a la mare. Així que sí, que totalment d’acord amb tu, cada nen és com és i té els seus propis ritmes, la gent es pot estalviar els seus comentaris que no aporten res de bo i que poden fer molt de mal. Ara esperem un segon fill/a i tinc curiositat per veure com serà. Encara que sigui menys demandant, espero que deixi que gaudim de tenir-lo a sobre enganxadet/a una bona temporada, i que nos quiten lo bailao.

  6. Ángela enero 14, 2019 at 1:07 pm

    Me ha ENCANTADO, Esther…y te doy las gracias. Gracias porque el postparto de mi hijo fue como el tuyo con Valentina y al leerte he sentido mucha paz. Paz y ánimo, porque no quiero tener solo un hijo y me da miedo volver a sufrir como he sufrido; leyéndote veo que será otra maternidad, otra historia, otra experiencia.
    Es ahora, a sus 16 meses, cuando me estoy empezando a perdonar y a tomar perspectiva…porque me sentí una madre nefasta, que sólo sabía quejarse y que no conseguía nada de lo que se proponía. Veía a todas las madres con su carrito, arregladas, riendo….y pensaba “¿qué me pasa?”. Y no me pasaba nada que no fuera normal. Ahora lo sé.
    Gracias perla

  7. Joana enero 14, 2019 at 2:57 pm

    Que valientes! Yo pienso en mi postparto que fue horrible y se me quitan las ganas de repetir.
    Mi hija era como V, aunque por suerte intuí que algo no cuadraba y resultó ser APLV, al hacer la dieta conseguí suavizar el carácter pero no pasa de un extremo al otro. Yo estaba contenta con tener 15 minutos para comer (lo que aguantaba en la hamaca) y el carro… Pues salimos en él y llegamos a casa en la mochila.
    Me siguen diciendo que es culpa mía de que no insisto ni la dejo llorar en el carro y ya no sé qué creer. Tiene 13 meses y siempre ha sido así.

  8. Esther enero 14, 2019 at 2:59 pm

    Como te entiendo,pero yo al trabajar también fuera de casa era un no parar contínuo. Recuerdo como si fuese ayer el primer día que durmió más de 30 minutos seguidos (por supuesto,encima mio) al llegar al hospital todos los compis me decían que ese día estába guapísima 😂

  9. Maria enero 14, 2019 at 3:00 pm

    Em sento taaan ideficada amb tot!! Jo tinc un nen que acaba de cumplir un any, i aquest any ha sigut tal i com el descrius, taxar números, estst d’ansietat, alerta, no poder sortir de casa, no poder anar amb ell enlloc al cotxe, la meva frase era això sols pot anar a millor! I també m’ha ensenyat ell a mi a cuidar-lo amb carinyo, a que els bebes necessiten contacte sentir el meu cor… amb tot em sent super idenficada!

  10. Georgina enero 14, 2019 at 3:05 pm

    Me hacia falta leer esto! Cuando tienes un bebe increíblemente intenso, te sientes muy incomprendida y sufres mucha culpabilidad. Aunque mi peque es un niño genial, a sus 2 años y 5 meses todavía no me veo capaz de repetir, por miedo a tener otro como el. Lo hemos pasado realmente mal, a pesar de q el es un niño super feliz y sano, gracias a Dios!

  11. Alba enero 14, 2019 at 3:10 pm

    Gràcies per aquestes entrades tan sinceres. He llegit i rellegit els teus textos sobre les nits amb Valentina. La meua Dàlia és igual, dia i nit. Està a punt de fer 9 mesos i sent que estic sobrevivint a base de “porteo” i tindre la nena pegada a mi a tota hora. Entenc quan pensaves que ja queda una setmana menys, és duríssim, tot es veu tan negre… Jo era d’aquelles que volien família nombrosa i ara tinc molts dubtes, a sobre amb bessons amb la família. Al final només trobes consol en aquells qui han passat pel mateix procés. Et deixe amb una frase que vaig trobar per l’instagram i que tinc molt present “Los días son tan largos y los años tan cortos”.

  12. Laura enero 14, 2019 at 3:14 pm

    Esther, L’Abel era una Valentina versió nen… plorava sempre,sempre… tingués les necessitats cobertes o no. Tentenc al 200% perke he viscut el mateix. Va neixer L’Òscar i no m’ho creia perquè era totalment diferent.

  13. Anna enero 14, 2019 at 3:29 pm

    Llegir-te és un gust! Em sento tant identificada amb el que expliques, i això que només en tinc un. El M tampoc volia cotxet, ni dormir al bressol, ni poder entrar a una botiga sense plorar, ni poder dinar tranquilament a un restaurant.. i la gent opina, i et diu que el malacostumes, però no saben tot el que has fet i intentat per a que el nen dormis al cotxet, o no plorés quan el deixaves a l’hamaca…. t’has de trobar en la situació. La frase que has escrit que vivies restant setmanes en comptes de sumant… 100% identificada. Gràcies per explicar com t’has sentit, perquè no ets la única, però poca gent s’atreveix a explicar-ho per por a que la jutjin.

  14. MªPau enero 14, 2019 at 3:32 pm

    Mira, lleginte m’han entrat les ganes d’anar a buscar l’hamaquita i la cuna al traster… ara que està a punt d’arribar el segon. Per si de cas… jeje
    Se perfectament com vas viure els primers mesos amb la Valentina pq ho vaig viure amb el meu fill i vaig haver de sentir moltes coses… però ho vem fer tan bé com vàrem saber i al final… vem acceptar que volia contacte físic i que allò d’estar sol no anava amb ell…
    a veure si amb la segona… almenys que no calgui dormir amb ella al damunt… només demano això ! Jeje

  15. thehappinesstrip enero 14, 2019 at 3:54 pm

    Quina emoció desprenen les teves paraules… Moltes gràcies!

  16. Carlota enero 14, 2019 at 4:40 pm

    Me encanta cómo escribes y lo bien q lo explicas!! Nosotros alucinamos con nuestra Segunda hija, que al revés que las tuyas, es la intensa y “difícil” . ¿Cómo pueden tener el carácter tan definido desde tan chiquitines? Da paz saber que no influimos tanto en nuestros hijos, porque lo mismo no sirve de la misma manera para lxs dos. Nosotros nos reconfortamos pensando que nunca puedes hacerlo mal si haces lo que te nace de dentro y es así como lo hacemos!!

  17. Carolina enero 14, 2019 at 4:50 pm

    Gracias por escribir esto. Me emociono al leerlo. Yo estoy metida de lleno en la crianza de mi bebé que es como Valentina. Ahora mismo no me siento capaz de pensar en un segundo aunque me parta el alma. No la quiero dejar sola. Alivia leerte porque el sentimiento de INCOMPRENSIÓN, CULPABILIDAD y ESTRÉS me supera por momentos pero se lleva mejor cuando al leer experiencias como la tuya sabes que no eres la unica. GRACIAS

  18. Joy enero 14, 2019 at 5:22 pm

    Ay! Ester
    Me viví cosas así con mi Benjamín
    Que sabor de boca, que agitación causa el recuerdo… Apenas tiene 7 meses que eso paso, definitivamente hay mucho que aprender de ellos y de nosotras mismas
    Subiendo y bajando cada emoción, cada sentir. Gracias por que me he permitido llorar con éste capítulo de tu vida, que es la vida de nosotras las madres.
    Un abrazo fraterno,
    Joy Yobal

  19. Jessica enero 14, 2019 at 5:35 pm

    Me encanta y me das muchas esperanzas, la primera me hace que tenga miedo a volver a intentarlo, y sabe mal pero es así , lo mal que se pasa solo lo sabe gente con niños así de intensos,la mía con 3 años sigue llorando por toooodo

  20. Carmen enero 14, 2019 at 6:08 pm

    Hola! Solo tengo un hijo y tu descripción del posparto de Valentina es idéntica a todo lo que hemos pasado y sentido. Que duro cuando te cuestionas a ti misma y además tienes que lidiar con las opiniones externas. Además, nosotros empezamos a disfrutar también a partir de año que él cambió radical en muchos aspectos. Bravo por ti que compartes tus experiencias a diario, haces que nos sintamos comprendidas!

  21. Magicchildren enero 14, 2019 at 6:37 pm

    A mi me paso con mi única hija que era súper intensa, nadie entendía porque estábamos viviendo así la llegada de nuestro bebé, no dormía sino estaba cerca, nunca se dormía en el carrito, cuando quedaba con una amiga la tenía que tener en brazos porque sino lloraba desconsolada. Todo el mundo diciendo que la estaba malacostumbrando y yo saturada de lloros y consejos. Ahora tiene 4 años y medio y ya es otra cosa es una niña con una sensibilidad desbordante y demanda amor continuamente es mágica. Acabamos de tener un sobrino que tiene un mes y no le han oído llorar me doy cuenta que nacen de serie con su carácter, da igual lo que tú hagas.

  22. Paula enero 14, 2019 at 7:44 pm

    En el meu cas va ser bastant a la inversa, la primera era un bebé-nenuco, no plorava mai, menjava quan li tocava (i normalment l’havia despertar) i tornava a dormir, matí, tarda i nit, es va enganxar al pit sense que jo fes res, inclús em feia vergonya compartir amb altres mares com n’era de fàcil quan elles sovint patien. Però ai el segon, res a veure, simpàtic i extra carinyós, divertit i sobretot intens, molt intens, de dia i de nit, 4 anys recent fets i segueix sent simpàtic i intens i belluguet, i trasto i…mama jo vul dormir amb tu enganxadet sempre més, i abans no ho deia perquè no sabia dir-ho però ens ho feia saber, i sempre ha estat i segueix sent la meva ombra. I representa que jo ja en sabia de fer de mare i de donar el pit i de…res de res. Per què el fart de plorar que em feia quan mamava no era de saber-ne gens ni mica. I cada fill és diferent i cada fill ve a ensenyar-te coses, a fer-te empassar els jo quan tingui fills mai..(i més quan ets mestra i tens taaaants models de família) a posar el teu petit món potes enlaire i a ser conscients de que són com són i que els hem de gaudir tant com poguem tot i que amb alguns el temps s’allargui i amb d’altres vagi massa ràpid.

  23. Ivet enero 14, 2019 at 8:26 pm

    13 mesos i segueix sent un bebé intens i ultrademandant. Ni carro ni bressol ni res q no sigui contacte amb mi. Qui no n’ha tingut cap així no ho pot entendre. Sort de l’amor incondicional mutuu que ajuda a sobreposar-nos dels moments difícils.

  24. Judit enero 14, 2019 at 8:53 pm

    Madre mía. Palabras puestas en sentimientos. GRACIAS Esther. Como te dije una vez por Instagram Olívia había sido mi reconciliación con La maternidad y esa es la palabra, la que define mi Segundo post-parto. Me siento súper identificada contigo. Un primer hijo de alta demanda qhe te enseña millones de cosas y te lleva a lugares de luz y de muchas sombras y una segunda que con la que disfrutar.
    Te deseo lo mejor y de nuevo gracias por poner palabras a la suma y resta de semanas

  25. Elisabet enero 14, 2019 at 9:30 pm

    Em sento tan identificada amb les teves paraules. En tinc un i realment l’experiència del primer any ha estat com la descrius, molt intensa i amb moments duríssims. Quan et llegia no podia evitar recordar moltes nits i dies. M’han emocionat les teves paraules, gràcies de tot cor

  26. Celsa enero 14, 2019 at 9:52 pm

    Como siempre me quito el sombrero ante tus palabras!
    Yo he tenido solamente una experiencia con mi hijo, un niño que hasta el año no ha dado gota de guerra, comer y dormir estupendamente (aunque daba teta al menos 4 veces en la noche) pero que me ha dejado una sensación de postparto estupenda y mas después de una cesárea. Esa vivencia tuya me hace pensar que a lo mejor un segud@ hij@ me provoca estos sentimientos como los tuyos con V, pero puedo acordarme y decir no lo estoy haciendo mal, esto es así! Gracias Esther 🧡

  27. Neus enero 14, 2019 at 9:53 pm

    Esther, m’ha emocionat molt el que dius, em sent tant identificada…
    tinc un segon xiquet que té el mateix temps que Julieta, i la meua xiqueta major li diuen Júlia La meua major va ser una V, ho descrius tan tan bé!! I el segon xiquet com J, calmat, no plora, observa…
    Vos trobe una família tan bonica, quant que m’agradaria conéixer’t! Gràcies per aquest escrit tan sincer Esther!!!

  28. Marta enero 14, 2019 at 10:03 pm

    He tenido exactamente la misma experiencia! La MISMA! Y de discutirme con amigas pq me decín que tener un hijo no era para tanto, que se duerme poco pero que uno se acostumbra. Y yo recuerdo el primer hinvierno haciendo turnos entre mi marido y yo pq sólo quería brazos y encima enfermo…. Cuando lguien me decía que su hijo dormía yo le decía a mi marido que seguro que mentían, que eso mo existía xD y de culparme por pensar que era débil por ver parejas disfrutar de sus hijos y yo queriendo volver al trabajo par tener tiempo para mi. Así que en el primer cumpleaños decidimos ir a por el segundo y ya que no dormíamos, pues teníamos el segundo y ya estaría hecho todo, y entonces llegó Júlia y todo cambió la mágia llegó!. Sólo unas cuantas te entenderán, pero te agradecemos de todo corazón un relato tan certero y una reflexión tan bonita y positiva. Un beso y disfruta de tus bebes.

  29. Mónica enero 14, 2019 at 10:09 pm

    Moltíssimes gràcies Esther! Ara mateix estic amb la meua Julieta al llit, 13 mesos d’intensitat infinita, de no dormir més de 2 hores seguides, de tindre el sòl pelvià desfet per dur-la penjada tot el dia….encara així, em sento la persona més afortunada del món per tindré a la meva J. La veritat és que quan em diuen, ara a per el segon, sempre responia un NO rotund, però després de llegir-te….s’ha convertit en un “no” en minúscules!!!! (Primer he de ficar a to el meu sol pelvià i després ja vorem! Jajajaja). Gràcies per les teves paraules, perquè aquesta sensació que he tingut durant aquests mesos de estar sobrevivint cada dia, cada hora, s’ha tornat una mica més lleugera. És increïble com una persona que no coneixes pot ajudar-te més que gent que tens al costat. Gràcies!

  30. Alicia enero 14, 2019 at 10:15 pm

    Uff me ha removido tanto este post…
    Alguna vez te comenté que mi hijo nació el mismo día (y año) que V, y que estaba viviendo tal cual!
    Fué un primer año durísimo, que ríete tu de lo que te dicen del parto!
    Sin duda ese postparto y mi hijo me enseñaron facetas desconocidas de mí misma, me empoderó y reconstruyó la mujer que soy ahora.

    Un besazo enorme!

  31. Marta enero 14, 2019 at 10:37 pm

    Gràcies, moltíssimes gràcies per les teves paraules, perquè ja no em sento tan sola, perquè ara veig amb una mica mès d’optimisme el que estic visquent. Porto 4 mesos com a mare, 4 mesos intensos plens d’emocions, moltes frustrades e incompreses. A dia d’avui no em veig amb cor ni amb força per anar a pel segon, sé que tard o d’hora el tindré però és dur, moltissim.

  32. Lore enero 14, 2019 at 11:04 pm

    Tal cual! Tenemos dos niñas pequeñas como tú. “La mayor” a punto de cumplir 3 años, tope de intensidad, todavía tenemos q dormir con ella, nos reclama cada momento del día y la peque q tiene 17 meses “cae” en su cuna con los brazos abiertos y con una sonrisa en la boca. Eso si, las dos han pasado muchas, muchas horas en nuestra cama.
    Un abrazo!

  33. Raquel enero 14, 2019 at 11:24 pm

    Precioso, puro y duro.
    Un beso!

  34. Vanessa Limeres enero 14, 2019 at 11:27 pm

    Aixxx… Esther yo te hablo desde la lejanía porque mis niños tienen 9 y 7 años pero los inicios de la maternidad se atenuan pero no se olvidan. Todo es tan diferente con cada parto… da igual lo que hagas pero cada niño es diferente y cada posparto tambien. Con mi primer hijo tuvimos un inicio difícil porque al tercer dia de nacer nos dijeron que tenía una malformación cardíaca, así que realmente el posparto y todo lo que representa pasó a un segundo plano por obligación, y aunque mi niño era un angelito la preocupación en el dia a dia me hizo vivir una primera maternidad con una coraza que ahora creo que no me dejó disfrutar esa nueva vida del todo. Cuando nació la niña pasé de haber vivido con un angelito con el primero a unaexperiencia como la que hablabas con valentina. Era un llanto desconsolado las 24 horas con apneas y morada que se ponía. Sólo paraba comiendo y durmiendo. Por suerte, hay que decir, a los 30 días de nacer descubrí que eran los dientes 😳 que le provocaban un dolor insoportable. Pasada la cuarentena mejoró y tengo que decir que a partir de ahí todo cambió muchísimo.
    De todos modos la maternidad y los niños cambian y cada edad es una experiencia a veces mejor y a veces más complicada… y li que queda por vivir! Ánimo! Gracias por tu blog!!!

  35. Mireia enero 14, 2019 at 11:42 pm

    Ploro!! Qué pasada, Esther, viví exactamente las mismas sensaciones y emociones durante mi posparto y suscribo cada experiencia que viviste y cada pensamiento que sentiste. Al leerte me he emocionado y te agradezo tu gwnerosidad al compartirlo porque hay taaanatos momentos que sentía que estaba SOLA y que nadie me podí ayudar ni entender…Para mi fueron 13 meses durísimos, de no dormir (NA-DA) y con un bebé que me demandaba y necesitaba 24 horas nonstop. A partir de los 14 meses y enpezando a dormir algo, todo a vuelto a su sitio y disfruto mil veces más. !Ahora es maravilloso! Un abrazo y gracias por este relato tan real, directo y sincero.

  36. Romina enero 15, 2019 at 12:00 am

    Gracias por tus palabras, que identificada me sentí hasta se me ha caído alguna lagrimita de alivio en el corazón de saber que alguien en mundo me podría entender.
    Yo recuerdo cuando la gente me decía disfruta de esta primera etapa que pasa volando y yo no podía, solo pensaba en que los días pasaran que mi niña crecíera madurara y sea un bebé feliz para que yo también sea feliz.
    Te manda un abrazo muy grande.

  37. Laura enero 15, 2019 at 4:09 am

    Que real!!! Tuve un post parto difícil físicamente el gordo(Lukas) el ser más tranquilo mi julieta ♥️ pero mi aspecto físico me orillaba a alejarme de el todo me dolía amamantaba por amor sin dolor pero con ese sentimiento de no querer tenerlo sobre mí ahora después de casi 4 años al leerte sé que a medias pero lo disfruté a medias pero me llenaba.Amo leerte lo juro me da mucha tranquilidad que normalizes esto esto que nadie entiende y que sólo tus palabras pueden expresar

  38. Silvia enero 15, 2019 at 5:39 am

    Me encanta el post!
    Tengo una hija de 9 meses y me reconforta leer esto. La maternidad me ha cambiado tanto que ni siquiera me reconozco. La lucha conmigo misma está siendo devastadora, por un lado quiero volver a ser quien era y olvidar este cúmulo de experiencias tan intensas. El entorno nunca ayuda, ni pareja, ni familia ni amigos esperarán que pase el tiempo y vuelvas a ser como eras, pero por dentro sabes que nunca volverás a ser la misma.
    Tu post me da esperanza, de que nos aceptemos sin culpa y no tengas miedo a repetir.

    1. Meritxell enero 17, 2019 at 5:18 pm

      Silvia, me siento identificada con tus palabras. Yo tardé en poder darme cuenta de que hay que pasar por un duelo de identidad. Nunca volveré a ser aquella mujer que no era madre. Ahora soy otra. Hay que dejarse transitar ese duelo. El día del parto muere una mujer y nace otra nueva.

  39. Elizabeth enero 15, 2019 at 6:02 am

    Que bonito , gracias por tus lindas palabras y por darnos una esperanza a las que queremos tener otro hijo y nos limitamos mucho por el hecho de que el segundo puede ser igual , de pensar que si ahora no tengo vida para mi solo para mi hija que será cuando tenga otro lo pase mal con mi niña porque estaba sola con mi marido sin ayuda de nadie y era casi siempre encima de mi no quería estar con nadie y ahora con casi 3 años tampoco es que haya cambiado mucho pero es más independiente pero pienso si tuviera otro ahora seria como morir, pero como siempre dicen hay una luz al final del túnel y ser madre es lo mejor que nos puede pasar. Un beso

  40. LOURDES enero 15, 2019 at 9:17 am

    Me ha encantado el post!!Yo tengo dos niños y los dos post-partos han sido geniales, sin llorar, mamar cada 3 horas, dormir, a los 6 meses durmiendo toda la noche…….Pero lo que siento hacia las mamis que lo pasan mal es admiración!! porque de verdad que veo a mis amigas que con niños de más de 3 años siguen despertándose 8 veces por la noche y flipo en cómo pueden dar de si….yo no sé si sería capaz…o sí, supongo que a quién le toca, pues sacas fuerzas de dónde sea pero tiene que ser muy duro! Un beso.

  41. Mila enero 15, 2019 at 9:56 am

    He llorado con tus palabras finales, y es que se de primera mano lo que es vivir cada momento con el corazón a mil por tenerlos bien y sanos, mi peque ahora tiene 3 y aún dormimos juntos, suele buscarme por las noches y salto de la cama para ir a por el, es como si fuera automático mi cuerpo lo percibe, no se si ir a por el segundo tengo mucho miedo de pasar por todo lo de la primera ves, es muy duro solo el primer mes de embarazo empezó a ser difícil, y tengo la familia muy lejos, lo criamos mi pareja y yo solos, sin tíos abuelos o primos, simplemente nosotros dos, así q a pocos días de quitarme el implante debo tomar la decisión de tener o no otro bebé, por mi solo por mi! Escucharía consejos pero tengo q aprender a escucharme
    Gracias por el post

  42. Kittelisa enero 15, 2019 at 11:04 am

    Te entiendo y comparto todo lo que comentas. Yo tengo un peque de la misma edad que Valentina, y también fue muy difícil, aunque creo que no tanto como vuestro caso, pero aún seguimos sin dormir. Yo pensaba que lo había llevado relativamente bien, hasta ahora que me planteo otro hijo y me da miedo pasar por eso otra vez y además tener al hermano mayor que también sigue demandando mucha atención. Eres una mujer valiente y fuerte, espero animarme en algún momento y dar el paso al hermanito.

  43. Oiane enero 15, 2019 at 3:51 pm

    ¡Hola Esther! Después de leer tús dos postpartos, siento la necesidad y la emoción de escribirte. Por una parte, para agradecerte que compartas tu experiencia y no sentir eso de “solo me pasa a mi” y por otra para desahogo. Me siento muy identificada con tu experiencia con valentina. Por suerte mi bebe ya tiene 22 meses y llevamos unps 6 disfrutando de él. Hasta hace poquito todo ha sido una auntentica locura y muchos sentimientos de culpabilidad, desesperacion, ansiedad… Como bien dices solo alguien con niñ@s tan complocados puede entendernos, suerte poder compartir experiencias por aquí y no sentir que eres la unica madre desesperada. Me quedo con que no tenemos la culpa y que “son así desde que nacen”. Esto nos lo hemos repetido muchas veces pero las críticas de tu alrededor por decir esto son dificiles de asumir. Que valientes el animaros con Julieta, nosotros necesitamos olvidar y recontruirnos para plantearnos tener un segundo. Ha día de hoy no emtra en nuestros planes por miedo a vivir lo mismo. Muchas gracias y seguid disfrutando de vuestras niñas y de cada una de sus personalidades.

  44. Oiane enero 15, 2019 at 4:00 pm

    ¡Hola Esther! Después de leer tus dos postpartos, siento la necesidad y la emoción de escribirte. Por una parte, para agradecerte que compartas tu experiencia y no sentir eso de “solo me pasa a mi” y por otra de desahogo. Me siento muy identificada con tu experiencia con Valentina. Hemos pasado por lo mismo y es realmente duro. Por suerte mi bebe ya tiene 22 meses y disfrutados los 6 últimls. Hasta hace poquito todo ha sido una auntentica locura y muchos sentimientos de culpabilidad, desesperacion, ansiedad… Como bien dices solo alguien con niñ@s tan complicados puede entendernos, suerte poder compartir experiencias por aquí y no sentir que eres la unica madre desesperada. Me quedo con que no tenemos la culpa y que “son así desde que nacen”y hay que aceptarlo. Ésto, nos lo hemos repetido muchas veces mi pareja y yo, cuándo ves que los bebes de tu alrededor son completamente distintos. Sientes impotencia, incomprensión…
    Que valientes el animaros con Julieta, nosotros necesitamos olvidar y recontruirnos como pareja e individualmente para plantearnos tener un segundo. A día de hoy no entra en nuestros planes por miedo a vivir lo mismo. Muchas gracias y seguid disfrutando de vuestras niñas y de cada una de sus personalidades.

  45. Ana enero 15, 2019 at 7:47 pm

    Gracias y mil gracias por tus palabras… Aún hoy con mi hijo de casi tres años me pregunto si ha sido así por lo que hicimos nosotros… Tantas veces explicando a la gente lo que pasaba y siempre contestando que “es que estábamos nerviosos”, “dejado más en el cochecito”, “todos los bebés lloran”… No. Todos no lloran igual. Y tener que vivirlo día y noche es muy duro. Despertarse cada media hora, mamar,llorar, volver a llorar… Es duro. A día de hoy aún me pregunto a veces si el fuerte carácter viene porque nosotros no hayamos sabido poner orden… Pero luego intento contestarme que cada uno tiene su carácter. Después de un aborto que he sufrido hace poco aún tengo más ganas de tener un segundo e intentar reconciliarme conmigo misma. Aunque salga igual que mi primer hijo. Sabré que lo que necesitan es mucho amor.

  46. Mariángeles enero 16, 2019 at 12:02 pm

    Qué palabras tan bonitas 😍
    Es muy duro y yo no veía salida x ningún sitio… A veces me vienen flashes de aquellos primeros meses y solo veo oscuridad, mientras q ahora todo es luz.
    En mi caso, me tuve q ir a casa de mis padres unos 4,5 meses xq el padre de la criatura era conductor internacional y casi no estaba en casa. Cuando volví a casa seguía sola.
    Sobre los 9 meses tuve q ir al médico xq no avanzaba y desde entonces estoy con un antidepresivo flojito.
    ¿Y sabes q pasó? Que después de todo eso y vivir yo prácticamente sola la lactancia, la alimentación complementaria con BLW, cumpleaños, etc, el susodicho se fue de casa a los casi 2 años xq le trataba mal 🙄 como lo lees.
    Tendrías q conocer a Ana para ver todo lo q hemos conseguido juntas. Él se ha dado cuenta pero sus fantasmas lo siguen atormentando.
    En fin, disculpa la parrafada y gracias x compartir ❤️

  47. Alicia enero 16, 2019 at 8:34 pm

    Quina sort que han tingut tots aquests bebés d’anar a parar en mans de mares com vosaltres. Us imagineu que van a parar a una família on els haguessin deixat sols, plorant inconsolats i haurien crescut pensant que per més que ploressin ningú els ajudaria. Jo ho penso moltes vegades quan miro el meu petit intens…

  48. Irene enero 16, 2019 at 9:49 pm

    Me siento muy identificada contigo como explicas que era Valentina, mi hija era así pero no llegando a tal extremo como la tuya. A eso hay que sumarle que desde el segundo día tuvo cólicos (y eso que solo tomaba lactancia materna) y una episotomia enorme que acabó con fistula hacia el ano y casi 19 meses para curarme (después de 5 operaciones), se me hizo muy cuesta arriba el posparto, también lloraba muchísimo. Porque me superaba la situación, niña demandante, lactancia con dolor (grietas con sangre) y unas cicatrices en mis partes que cada vez que me sentaba se me saltaban las lágrimas. Y aún así aquí estamos, de nuevo embarazada, 3 años después, y deseando que sea diferente, que por empezar lo será (ya sólo puedo parir por cesárea), y que la lactancia no duela, que las cicatrices no duelan y se curen pronto y que el que venga sea más tranquilo/a. Por cierto, yo también al final triunfe con mi lactancia y ya son casi 33 meses (ahora ya esporádica, pero al final la disfruté).

  49. Lidia enero 16, 2019 at 9:53 pm

    Gracias. Gracias por darme esperanza. Mi primer hijo, que ya tiene 17 meses, ha sido y es un bebé complicado. Leer me da esperanza: me atreveré a un segundo? No lo sé. Si me quedan fuerzas, puede… pero tu post me ha llegado al alma y me abre una nueva puerta.

  50. Meritxell enero 17, 2019 at 5:24 pm

    Yo alucino con las mamis que quieren repetir! Con eso te cuento mi experiencia. Mi adorada Valentina tiene 16 meses y solo duerme si yo me tumbo a su lado con la teta. No coge chupete y no acepta alternativas de ningún tipo. La intensidad en el tema del sueño a mí me ha cambiado la vida. Nunca he pasado de las tres horas (días de fiesta máxima) y me he sentido que lo hacía mal por no querer dejarla llorar, destetarla o pasarla sola a su habitación. Un post como el tuyo y los comentarios de las compis me dan la vida. Solo una palabra: GRACIAS

  51. sara enero 18, 2019 at 1:37 pm

    que bonitas palabras, tan sinceras y tan certeras, seguro que muchas nos vemos reflejadas en lo que dices. Te entiendo cada postparto es diferente, al igual que tu mi primera vez aun no siendo tan oscura como la tuya, si fue mas dura que esta segunda vez… quizá sea suerte o cosa de la naturaleza, que nos da un segundo “mas tranquilo” para compensar jejeje Pero como tu dices de todo se aprende, ellos nos enseñan a amar, a amar la vida y aferrarnos, porque el tiempo pasa volando.

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