Porteo seguro con recién nacidos

¡Hola a todas!

Hace mucho que os debo este post, ya que a menudo recibo mensjaes y mails preguntándome por la mejor opción a la hora de portear a vuestros peques y sobre todo en los primeros meses de vida. Es por ello, que junto con el equipo especializado de profesionales de porteo de Kangura hemos redactado este post para ayudaros a decidir cuál es el mejor portabebés para vuestros peques y para vosotr@s. 

El portabebés ideal para un recién nacido es un portabebés sin forma, es decir un fular elástico, uno semielástico, un fular tejido, o una bandolera, ya que estos portabebés permiten un ajuste perfecto en cada zona del cuerpo del bebé respetando así su pequeño cuerpo Por su fragilidad y sensibilidad el bebé necesita ser acompañado con telas blandas hasta aproximadamente los 4-5 meses dependiendo del bebé. Es en ese momento cuando se aconseja empezar a utilizar mochilas de panel rígido. 

Pero seguro que estaréis pensando que hay mochilas evolutivas que sirven desde el nacimiento. Y es así (siempre y cuando el bebé pese más de 3,5 kilos), aunque lo recomendable es usar primero los fulares por los motivos anteriores. Es por ello que el consejo que nos transmiten desde kangura es que usemos primero un fular elástico y a los pocos meses pasemos a las mochilas, que sin lugar a duda, son mucho más cómodas de usar para nosotros. El desarrollo del bebé es muy rápido y da grandes pasos en muy poco tiempo y tenemos que acompañar a su musculatura para ayudarla a formarse y fortalecerse de la forma más adecuada durante este proceso.

Así que primera duda resuelta 😉

La segunda: ¿Qué quiere decir que un portabebés sea ergonómico? Con un portabebés ergonómico mantenemos la posición fisiológica del bebé en todas sus etapas de desarrollo. Visualizad la posición que mantiene el bebé cuando lo colocamos sobre nuestro pecho. Esta posición que adopta, tan fetal, es su posición fisiológica y es la que debemos respetar y acompañar. Veremos que queda colocado como una ranita, con las piernas flexionadas y las rodillas por encima del nivel del culo. Su pelvis está basculada de forma natural y favorece que la espalda quede redondeada, en forma de C, no recta. Así que tenemos que buscar portabebés que se adapten a la forma natural del bebé, ¡no al revés!

Es importante que el bebé siempre vaya mirando al portador, hacia nosotros. Puede ir delante, a la cadera o a la espalda, pero no se recomienda nunca portear de cara al mundo. La posición hacia adelante no es ergonómica ya que cambia totalmente la posición fisiológica del bebé. Las piernas cuelgan, el peso queda en los genitales, la pelvis está recta y no permite que la cabeza del fémur encaje correctamente en la cadera. Y por último forzamos mucho la espalda ya que se mantiene recta, no en forma de C. Además no podemos visualizar correctamente las vías aéreas del bebé.

Portear hacia delante estresa mucho a los bebés ya que se produce una sobreestimulación sobre éste para la cual todavía no está preparado. Aún así, si crees que tu bebé estará más cómodo en un campo de visión a favor de la marcha puedes portearlo a la cadera o la espalda pero siempre encarado hacia ti. Recordad también que es muy importante la distancia, no deben quedar muy abajo y muy encima. Entonces, ¿cuál es la medida exacta? Fácil: A un beso de distancia 😉

Y por último, aunque no menos importante: el porteo tiene muchos beneficios, además de lo práctico que resulta tener dos manos libres. Portear a nuestros bebés nos permite satisfacer sus necesidades vitales de contacto, de apego y de sentirse seguros, piel con piel, con lo único que conocen desde su vida intrauterina: sus padres. Además la tensión y el contacto que se establece con portabebés le recuerda a la sensación dentro del vientre. Es por ello que muchos bebés se calman al segundo de portearlos, ya que se sienten en territorio conocido. 

Y para terminar, después de todos estos beneficios no quería olvidarme del más importante: la sensación de tener a tu bebé tan cerca, de acompasar las respiraciones, de oler ese olor que solo dura unos meses y vivir esa sensación de ser un único cuerpo. A veces puede llegar a resultar ser agotador (sobre todo cuando porteamos por supervivencia) pero cuando os sintáis así respirad y pensad que esto algún día terminará, y mucho más pronto de lo que os pensáis. Valentina fue una niña que vivió prácticamente los 9 primeros meses dentro del fular, que parecía que se le iba la vida si no estaba pegadita a mi, y ahora; o está muerta de sueño o cansadísima o prefiere explorar el mundo por su propio pie. Así que aprovechad, algún día nuestro cuerpo no será su refugio preferido 😉

¡Ah! y que no se me olvide, para las que seáis de Barcelona o alrededores, Kangura siempre organiza talleres de porteo gratuitos ara que aprendáis a hacer los nudos básicos y podáis portear con fular elástico a vuestros bebés (podéis ver aquí las próximas fechas). Y por último, recordaros que a partir de mañana y hasta el lunes tendréis un montón de descuentos en su shop con motivo del Black friday!

Post patrocinado por Kangura Portabebés

 

 

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