¿Cómo me organizo?

¡Hola a todas! Ya estoy aquí de nuevo, y con un cambio en el post que tenía pensado para hoy ya que ayer os pregunté por stories cuál querías que fuera el próximo tema de los dos que tenía en el tintero y este (aunque por mi poquito) fue el escogido: ¿Cómo me organizo?

Ha sido algo que me habéis preguntado durante mucho tiempo desde que el blog y RRSS se convirtieron en mi trabajo y tengo que deciros que ha ido evolucionando y cambiando por dos motivos: a medida que Valentina crecía y también a medida que lo hacía el blog.

Para explicaros este post, de verdad que me he imaginado muchas veces poniendo cámaras en algún sitio para poder explicaros mejor lo que es un día normal para nosotras, pero (aunque no os lo creáis), me cuesta horrores eso de imaginarme 24h con el brazo extendido y una cámara. Además estoy segura que haciendo eso justamente Valentina se pondría de muy mal humor y no saldría nada de nada porque notaría que estoy pendiente de otra cosa en vez de ella. Quizás un go pro en la frente hubiera sido lo más oportuno 😉

Bien, visto que el tema cámaras lo descarté os voy a intentar explicar de la mejor manera posible cómo nos hemos organizado durante estos tres años. Fuera de parecer una vida Pinterest, idílica y perfecta, hemos vivido momentos de todo (aunque a veces la belleza de las fotos pueda hacer pensar lo contrario), es importante que eso lo tengáis en cuenta. ¿Eso quiere decir que engaño? No, para nada. Esas fotos existen, esos momentos pasan, esos mini vídeos de 15 segundos son reales; pero no las 24h del día. Y lo lógico, al igual que todas vosotras, es colgar las mejores fotos o aquellas que más os gustan y transmiten. No hay más secreto.

Cuando V nació tanto el blog como RRSS eran un hobby para mi: me gustaba hacer fotos de nuestra casa, de mis DIY’s y después de ser madre, escribir sobre lo que estaba viviendo. El blog se convirtió además en un vía de escape donde podía hablar en un idioma adulto, desfogarme y hacer terapia. Escribía en los momentos en que Valentina dormía (en el fular, o encima mío) y como publicaba 1 post cada 15 días y foto día sí y día no, no había más complicación que eso. La máxima era sobrevivir a un bebé demandante. 

Poco a poco, el blog fue creciendo, gustaba lo que escribía y llegaban nuevos seguidores (en aquella época sin algoritmos y de manera orgánica #oh!bellostiemposdeinstagram), y empezaban a llegarme propuestas profesionales para mostrar en mi blog e Instagram. Recuerdo la primera vez que lo recibí que se lo enseñé al amore en plan “¿tu estás entendiendo lo mismo que yo?“. Mis respuestas siempre eran las mismas, que aquello no era un negocio si no un hobby y que me sentía muy halagada. Con el paso de los meses, la cosa seguía creciendo, mi excedencia terminaba y había que buscar un nuevo plan. La idea de dejar a V en una escuela infantil no nos gustaba, nos dábamos cuenta de que aquello que era “lo normal” para nosotros no tenía sentido, no había ningún proyecto que nos encajara y tomamos la decisión de tirarnos a la piscina. Darle al blog un plazo de tiempo para ver si la cosa podía pasar de ser un hobby a algo remunerado y quedarme en casa con Valentina. De este modo podíamos seguir ofreciéndole lo que para nosotros era necesario y que el sistema educativo no cubría (ni los permisos de pa/maternidad, claro)

Invertimos dinero, me formé, acudí a profesionales y empezamos a plantearnos el blog como un trabajo. Para ello debíamos invertir las mismas horas que se le invierte a un trabajo normal. Valentina debería tener alrededor de 1 año. En esos momentos todavía gozábamos de 2-3 siestas al día, largas que me permitían poder preparar fotos, redactar textos, organizar la agenda, buscar contenido, inspiración en redes, etc. Por entonces, continuaba durmiendo pegadita a mi, así que escribir con ella encima era lo que más me aseguraba poder tener tiempo para trabajar. Y evidentemente las noches. El problema siempre ha sido la luz para poder hacer las fotos, ya que por la noche imposible (a veces incluso me había preparado todo el escenario para por la mañana sólo tener que hacer el click) pero sin duda es el tema que (todavía ahora) más cuesta de gestionar porque no es controlable. Y ya en época de invierno que la luz se va a las 4-5 es desesperante. Por eso, es indispensable tener una buena programación y hacer las cosas con tiempo para tener margen de maniobra. Siempre intento tener fines de semana por en medio para poder hacer lo que durante la semana ha sido imposible, y así el amore me echa un cable o ellos se van a hacer algún plan mientras yo me quedo en casa trabajando. 

Cuando V cumplió 1 fue cuando conocimos el proyecto de la escoleta que actualmente va, así que empezamos a hacer una mini rutina (que siempre podía estar alterada, no era para nada rígida), pero en general, nos despertábamos, desayunábamos, estábamos en casa un rato, a veces, según había pasado la noche caía una mini siesta (sobre todo si madrugábamos a las 6 de la mañana como era de costumbre) y después nos íbamos a la escoleta a pasar un par de horas juntas allí en las que compartíamos espacio con otras familias y niños. A mi sobre todo me sirvió para hacer tribu y conocer a gente que tuviera los mismos valores y estilo de crianza. Sobre las 12 volvíamos a casa, comíamos, llegaba el tan ansiado momento de LA siesta, ya que era la larga de 3 horas, y yo me ponía a trabajar. Cuando se despertaba jugábamos en casa, o si tenía tiempo le preparaba alguna actividad y así hasta que eran las 5.30 que entraba el amore por la puerta. 

Y básicamente ésta ha sido la rutina que hemos ido repitiendo durante estos años, con la diferencia de que en mayo de este año V empezó a quedarse sola en la escoleta (ya os contaré en el próximo post como preparamos la adaptación para este momento). Hasta entonces, también tengo que confesaros que fue bastante duro, ya que el ritmo y el volumen de mi trabajo aumento muchísimo y pasé épocas de bastante estrés, que sentía que no podía controlarlo todo, que lo hacía todo a medio gas y que el motivo de trabajar en casa estaba perdiendo el norte. Hubieron épocas en las que tuvimos que parar y volver a recapacitar de cuál era el principal objetivo de dedicarme al blog. Así que constantemente ha sido un ajuste de horas, esfuerzos y ver qué es lo que más nos compensaba. 

A día de hoy estoy (estamos) 100% convencidos y orgullosos de la decisión que tomamos, sin duda este cambio de vida nos ha aportado muchísimas más calidad y conciliación familiar, aunque a la vez mucha más inestabilidad económica y mil cosas en las que nos hemos tenido que hacer “profesionales” (autónomos, iva’s, irpfs, gestores, declaraciones, programaciones, facturas…) y sobre todo cuando uno es el jefe de su propio trabajo es difícil aprender a desconectar, por no decir casi imposible, hacerlo del todo. 

La otra gran pregunta que me hacéis siempre es si algún día volveré a ejercer como maestra. Ahora mismo, tengo claro que quiero regalarle a Julieta lo mismo que le he dado a Valentina. Una vez las dos estén en el mismo punto de no necesitar tanto el entorno familiar ni la figura de referencia y vayan X horas al colegio, la verdad es que el motivo por el que estar aquí al 100% no existirá. No sé dónde estaremos de aquí 2-3 años, tengo claro que no quiero un trabajo que no me permita conciliar, y también tengo clara que mi vocación está en las escuelas. Así que de aquí un par de años me podéis volver a hacer la pregunta, ¡que la vida da muchas vueltas!

Y bien, esto es todo. No sé si os he aclarado las dudas que teníais, si os he servido para daros el empujón que necesitabais o simplemente conocer otros puntos de vista. Hoy en stories os enseñaba una frase de la agenda de Charuca, de Marguerite Youcenar que dice algo como “a veces hace falta un ramalazo de locura para construir tu destino”. Y estoy tan de acuerdo, porque todo esto no sería real si no hubiera sido por la locura de tirarse a la piscina, de dejar un trabajo fijo y meterme en el mundo del autónomo,  el amor incondicional hacia nuestra hija, la terquedad de querer cambiar la conciliación en este país y de aportar nuestro pequeño granito de arena y sobre todo por el trabajo en equipo como pareja; que hacen que a día de hoy el blog y las RRSS de Estoreta sean un pequeño negocio, marca, rincón 2.0 (llamadlo como queráis) que existe con el único objetivo de compartir, generar contenido de calidad, punto de encuentro y búsqueda de personas, familias y profesionales que tengan con nosotros un punto en común. Así que muchas gracias por casi estos 4 años a nuestro lado, sin vosotros esto no hubiera sido posible. ¡Este año lo celebramos a lo grande! 😉

7 Comentarios

  1. Nur septiembre 20, 2018 at 2:17 pm

    Muy interesante. ¿Como lo hacéis con las tareas de la casa? Entre lo que puede desordenar un bebe que ya camina, limpiar, cocinar… ¿no se te agota el tiempo de su siesta en eso?

  2. Ainhoa septiembre 20, 2018 at 2:40 pm

    Una siesta de 3 horas? Ayyyy, ojalá mi nene la haga algún día 😂
    Ahora V la duerme en su cama, verdad? Desde cuando? Y cómo lo conseguiste? Eiden tiene casi 11 meses y sigue durmiendose únicamente en la teta o en la mochila (a veces con la teta también). Cuenta tu experiencia en este sentido, porfa. Gracias 😘

  3. Ana septiembre 20, 2018 at 10:57 pm

    Hola Esther!me encanta tu blog,siempre te leo!a mí, como a Ainoa me interesa el tema siestas..por si te sirve de idea para un nuevo post..:) gracias por tu blog!!un abrazo!

  4. Sandra septiembre 21, 2018 at 9:09 am

    Millones de gracias Esther por esta explicación, por esta reflexión, me encanta saber que hay familias como nosotros, que su máxima prioridad es estar cerca de los niños, disfrutar de su día a día, tomarlo como un regalo, y luchar por la verdadera conciliación, haciendo equipo, no queda otra!! Felicidades por ese trabajazo, y gracias por compartirlo.

  5. Gemma septiembre 21, 2018 at 9:21 am

    Em sento molt identificada amb tu. Nosaltres també vam decidir que jo em quedava a casa amb l’Arlet, i finalment hem creat una marca de roba infantil handmade.
    És dur perquè has de ser molt conseqüent i deixar de pensar en la feina (sobretot si aquesta és el hobby).

    M’encanta el teu blog! Ets una font d’inspiració per nosaltres! Gràcies Esther!

  6. Yolanda septiembre 22, 2018 at 8:26 pm

    Yo estaba pensando en las tareas de la casa: cocinar, comprar, limpiar, lavar ropa, tender ropa, doblar ropa… todo eso a mí me lleva taaaaanto tiempo que no sé cómo hacerlo para no quitarles tiempo a ellos. Vosotros eso cómo lo hacéis?

  7. carol septiembre 27, 2018 at 10:50 am

    gracias por el post!
    Leo siempre ha sido muy demandante y de dormir poco así que la organización es difícil en mi caso.
    dices que te formaste para montar el negocio? donde? qué clases hiciste?

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