Torre de aprendizaje

¡Hola de nuevo!

Estoy segura que el post de hoy os va a encantar tanto como a mi. Os he ido mostrando en nuestros stories nuestra torre de aprendizaje, y es que desde que llegó a casa se ha convertido en una pieza clave en nuestro día a día. 

Para a los que “torre de aprendizaje” os suene a chino, os cuento que se trata de una estructura de madera que permite al niño estar a la altura de todo aquello que se “cuece” a la altura del adulto. Generalmente su uso más común se encuentra en la cocina, pero también nos puede servir en otras estancias de la casa; como por ejemplo para alzarlo a la pica del lavabo, o en un armario para poder acceder a lo que queda en los estantes más elevados. 

La torre de aprendizaje es una pieza de mobiliario afín a la pedagogía Montessori ya que ayuda a integrar en las tareas del día a día a los pequeños y les ayuda a tener más autonomía. De este modo se sienten más seguros con ellos mismos y orgullosos de ver los logros que son capaces de conseguir ellos solos. 

En nuestro caso, de momento lo estamos usando únicamente en la cocina y nos está dando la respuesta a las necesidades que tenía nuestra pequeña. Os cuento y seguro que me entendéis porque a todas nos acaban pasando las mismas cosas. 

El momento de la preparación de la comida (sobre todo cuando estoy sola) era para mi un suplicio. Si la cosa se alargaba mucho, Valentina se empezaba a poner nerviosa y sólo que me pedía brazos. Poco a poco me fui dando cuenta que no era porque se aburriese, sino porque quería saber qué estaba pasando encima de la encimera que me tenía tan ocupada y que ella no podía ver. 

Cuando estamos todos en casa, la cosa es distinta ya que mientras uno cocina el otro pueda estar con ella jugando o en otra parte de la casa. Pero lo que no nos podíamos imaginar era el valor añadido que nos aportaría la torre de aprendizaje. Con ella, a Valentina se le ha abierto un mundo de sensaciones increíbles. Toca, trocea, huele, prueba, mezcla… y le encanta formar parte de la preparación de la comida en casa.

Como valor familiar siempre hemos querido darle mucha importancia a los momentos de comer, es por eso que hemos adaptado nuestros horarios a los de Valentina para así poder comer siempre juntos. A la vez el BLW nos ha permitido que siempre comamos lo mismo, así que lo que se prepara en la cocina es para todos. Lo servimos en una gran bandeja, lo ponemos en el centro de la mesa y a partir de ahí vamos sirviendo uno a uno. Poco a poco nuestra intención es darle más autonomía en esta parte a Valentina y que ella misma sea la que se sirva la comida en su propio plato, o se ponga en agua en el vaso. Aunque para esta parte todavía falta un poquito, tenemos que seguir practicando la habilidad y la motricidad fina. 

En casa, es el amore el que se ocupa de cocinar y preparar los platos. A él le encanta y a mi la verdad es que nunca me ha apasionado (solo los postres), así que la repartición de tareas nos viene genial. Además, V ya tiene súper asimilado que la cocina es territorio suyo y de papi, y (los fines de semana) tienen su momento padre-hija en el que se encierran y se ponen en plan cocinillas. 

Me gusta que tengan estos momentos (también lo es el momento del baño) ya que Valentina pasa la mayor parte del tiempo conmigo, y nuestro vínculo es muy fuerte. Así que desde pequeña decidimos encontrar aquellos momentos del día en que los dos se sintieran a gusto y encontraran “su momento”. A mi se me cae la baba viéndolos cocinar, cómo interactúan, y como van creando esos momentos que estoy segura que permanecerán en el recuerdo de V cuando sea mayor. Ojalá herede de su padre la pasión por la cocina, y seguro que será gracias a estos momentos de calidad que tienen juntos. 

Nuestra torre de aprendizaje es de Kutuva, una empresa muy pequeñita formada por personas muy comprometidas con la crianza y la pedagogía respetuosa. Tanto la torre de aprendizaje como el resto de productos que venden en su web están hechas de forma totalmente artesanal. Podéis conocerlos un poco más aquí. 

Es una estructura de madera de pino de 82x42x32cm, y que pueden personalizar el acabado. En nuestro caso para integrarla mas en la deco de casa, pedimos que el acabado fuera pintado en blanco. La base tiene dos alturas regulables para adaptarse al niño a medida que vaya creciendo. Podéis ver el producto y toda la info aquí. 

Nuestra experiencia ha sido muy positiva, de hecho Valentina cuando ve que vamos a cocinar o a lavar los platos se acerca rápido a la torre para que la subas, ya que de momento no es capaz de subirse ella sola, pero todo llegará! La torre es idónea introducirla a partir de los 16-18 meses, sobre todo cuando el peque ya camine con seguridad y se aguante perfectamente solo. Y también, como siempre os digo, cuando ellos muestren curiosidad y motivación. En nuestro caso, ha hecho que ahora Valentina siempre esté jugando a “comer” y a la que puede pilla una taza y una cuchara y empieza a remover y a repartir comida a todos!

Espero que os haya gustado nuestra propuesta, os espero mañana de nuevo en el blog con un DIY precioso, que ya hace mucho tiempo que no cuelgo ninguno! ¡Hasta mañana, gracias por estar siempre ahí!

2 Comentarios

  1. Núria abril 5, 2017 at 8:55 pm

    M’agrada molt! Abans utilitzàvem cadires, pero vigilant que no caiguessin enrera i aixo es super pràctic i comode! Justament, altre dia, fent un pastís amb el meu coí petit, pensava amb la “torre d’aprenentatge”,ja que, el tenia enfilat en tamboret.
    Dolça nit de ” no Rodríguez” 😂😂😂😂

  2. Carla abril 5, 2017 at 9:11 pm

    Em sembla una eina súper útil, per a que puguin ficar el nas en tot el que vulgui l’intrèpid i també per tornar a cuinar amb 2 mans… 😅
    Estudiarem com introduir-lo!

    Gran post 😊

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